lunes, 29 de noviembre de 2010

¡Cuenta con eso!

¡Cuenta con eso!
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Después del agua, el té es la segunda bebida que más se consume en el mundo. Su origen se remonta a miles de años. Se cuenta que un día el emperador Shen Nung de china se arrodillo delante del fuego mientras hervía agua. Al sabio emperador le llamaban el “Sanador divino”, y el siempre hervía el agua antes de beberla. Nadie conocía la causa de las enfermedades, pero Shen Nung había observado que la gente que hervía el agua de beber tenía mejorar salud.
Los siervos de Shen Nung habían preparado un fuego con ramas de un árbol cercano. Cuando el agua empezó a hervir, algunas de las hojas de las ramas de más arriba cayeron en la vasija del agua.
El emperador exclamó: “¡Qué aroma tan delicioso!”, mientras la fragancia del té flotaba en el aire por primera vez. Entonces sorbió el aromático y humeante líquido.
” ¡Ah!”, dijo. “¡Qué gran sabor!” Y así fue como se descubrió el uso del té en el año 2737 A.C. El té se consume ahora en todas las naciones del mundo.
La sociedad conoce hoy gran valor a la novedad. Abundan los seminarios, talleres y conferencia ofreciendo nuevos métodos y formulas para lograr el éxito. Las tiendas anuncias nuevos estilos de zapatos, ropas, empapelados, muebles y equipos electrónicos. Si es nuevo, ¡es bueno! No obstante, ¿es siempre lo nuevo lo mejor?
Hace dos mil años Jesús dijo:”yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6), y su Palabra es verdad hoy. Puedes contar con ella, sin importar cuantas nuevas ideas encuentres por el mundo. Al beber tu té, como lo ha hecho la gente por siglos, recuerda que la palabra de Dios pasa con éxito la prueba del tiempo y sirve como tu fundamento en cada situación.
Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos.
Hebreos 13:8
Tomado del libro: Momentos de Quietud con Dios
Por editorial Unilit

martes, 16 de noviembre de 2010

La tarde y la mañana 1

La tarde y la mañana

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En el libro de Génesis cada día de la creación termina con la frase: “Y fue la tarde y fue la mañana”.
Desde la perspectiva Hebrea, el día empieza en la tarde, específicamente con la puesta del sol. ¡Cuán diferente es nuestra tradición occidental, donde comenzamos nuestros días al romper el alba y consideramos que la noche está al final de un largo día!
¿Qué significa que le día comience tarde?
Para los hebreos a través de los siglos, la transición de la tarde a la noche ha estado marcada por la oración. La oración de la tarde es una costumbre judía. Después de la oración, la familia se reúne para cenar juntos.
El día santo de la semana, el sabat, comienza con el encendido de unas velas y una proclamación de fe, luego le sigue una cena familiar formal. Después de la comida vespertina, las familias judías tradicionalmente se juntan para leer la palabra de Dios y analizar cómo se aplica sus leyes a su vida. La tarde termina en descanso.
Considera las prioridades que se muestran mediante su estilo de vida:
Se enfocan en la oración, enfatizan la vida familiar, estudian las escrituras a diario, haciendo la palabra de Dios el último pensamiento del día, descansan y duermen.
¡El hebreo emprendía su trabajo solo después que hablaba con Dios, disfrutaba del amor y el compañerismo de la familia, estudiaba las Escrituras y descansaba!
¿Qué sucedería en nuestra vida si adoptáramos esta estrategia para nuestras horas de la tarde? ¿No sería posible que nos encontráramos más renovados y descansados, con más energía y salud, más creatividad y productividad? ¿No se convertirían en realidad las prioridades que deseamos para nuestra vida?
¿Por qué no lo intentamos? Empecemos los próximos días en la tarde, y despertemos sabiendo que estamos renovado por completo en espíritu, alma y cuerpo, ¡a fin de tener un día pleno y productivo!
Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.
Isaías 55:6
Tomado del libro: Momentos de quietud con Dios
Por editorial Unilit