sábado, 30 de julio de 2011

Búsquedas

Alquimia

Búsquedas

Paulo Coelho
--www.paulocoelhoblog.com






Nasrudin y el huevo
Cierta mañana, Nasrudin ­el gran místico sufi que siempre fingía ser loco­ colocó un huevo envuelto en un pañuelo, se fue hasta el medio de la plaza de su ciudad y llamó a los que estaban allí.

­Hoy tendremos un importante concurso ­dijo­. Quien descubra lo que está envuelto en este pañuelo, recibirá de regalo lo que está dentro.

Las personas se miraron entre sí, intrigadas, y respondieron: ­¿Cómo podemos saberlo? Nadie aquí tiene poderes de adivino.

Nasrudin insistió: ­Lo que está en este pañuelo tiene un centro que es amarillo como una yema, rodeado de un líquido del color de la clara, que a su vez está contenido dentro de una cáscara que se rompe con facilidad.

Es un símbolo de la fertilidad, y nos recuerda a los pájaros que vuelan hacia sus nidos.

Todos los habitantes pensaron que Nasrudin tenía en sus manos un huevo, pero la respuesta era tan obvia que nadie quería pasar vergüenza delante de los otros. Porque ¿y si no fuese un huevo, sino algo mucho más importante, producto de la fértil imaginación mística? Un centro amarillo podía significar algo del sol, o el líquido de alrededor tal vez fuese alguna preparación de alquimia. No, aquel loco estaba queriendo que alguien hiciera el ridículo.

Nasrudin volvió a preguntar dos veces más, pero nadie se arriesgó a decir algo impropio. Entonces él abrió el pañuelo y mostró a todos el huevo.

­Todos sabían la respuesta ­afirmó­. Y nadie quiso traducirla en palabras.

Es así la vida de aquellos que no tienen el coraje de arriesgar: las soluciones nos son dadas generosamente por Dios, pero estas personas siempre procuran explicaciones más complicadas, y terminan no haciendo nada.


Dios y el amor del hombre
Un hombre se acercó al filósofo Ramanuja y le pidió: ­¡Muéstreme el camino hacia Dios! ­¿Ya te enamoraste alguna vez de alguien? ­preguntó Ramanuja.

­¿Enamorarme? ¿Qué es lo que el gran Maestro quiere decir con eso? Me prometí a mí mismo jamás aproximarme a una mujer, huyo de ellas como quien intenta escapar de una enfermedad.

Ni siquiera las miro. Cuando pasan, cierro los ojos.

­Procura volver a tu pasado e intenta descubrir si nunca hubo algún momento de pasión que dejase tu cuerpo y espíritu llenos de fuego.

­Vine hasta aquí para aprender a rezar, y no a saber cómo enamorarme de una mujer. Quiero ser guiado hasta Dios, y usted insiste en quererme llevar hacia los placeres de este mundo. No entiendo lo que desea enseñarme.

Ramanuja permaneció silencioso algunos minutos y finalmente dijo: ­No puedo ayudarte. Si tú nunca tuviste ninguna experiencia de amor, nunca conseguirás experimentar la paz de una oración. Por lo tanto, regresa a tu ciudad, enamórate, y sólo vuelve a buscarme cuando tu alma esté llena de momentos felices.

Sólo una persona que entiende el amor puede entender el significado de la oración. Porque el amor por alguien es una oración dirigida al corazón del universo.

domingo, 12 de junio de 2011

Te puede salvar la vida

Clásicos Gerenciales
Te puede salvar la vida
Juan Carlos Caramés Paz / juancarloscaramespaz@gmail.com

Cuentan que un hombre que trabajaba en una planta empacadora de alimentos, en su rutina normal laboral, fue a un gran refrigerador para inspeccionar la calidad de uno de los productos que estaban a punto de despachar para un cliente especial.


En su concentración de inspeccionar, con todos los procedimientos técnicos de calidad que aplicaba al producto, no se percató que la puerta del refrigerador se le había cerrado, quedando atrapado en ese espacio frío y aislado del ambiente exterior. Al darse cuenta, en su desesperación, comenzó a golpear la puerta y a gritar, para que alguien que estuviera cerca le abriera la puerta. Todo era en vano, nadie lo escuchaba, la puerta principal era de un grosor muy especial, por las características de los productos que allí se almacenaban.


Por las políticas de higiene y seguridad, de la compañía, tampoco tenía su teléfono celular en la cintura. La situación era tensa y nada agradable. De paso, ya era casi la hora de salida y muchos de sus compañeros comenzaban a dejar la empresa, para regresar al hogar. El frío comenzaba hacer notar su presencia. Era el refrigerador más grande y potente de la empresa. Poseía los mejores sistemas automáticos para mantener el frío y conservar los alimentos que allí reposaban.


Cinco horas habían pasado y el trabajador permanecía en el refrigerador. El frío ya comenzaba a entumecer el cuerpo y no había manera de abrir la puerta. Quedaba poco tiempo para lo peor.


De la nada, sin aviso, y de forma sorpresiva y milagrosa la puerta, de repente, se abrió. El guardia de seguridad entró y rápidamente actuó. Lo sacó del refrigerador y comenzó a darle calor. El trabajador estaba mudo, casi sin movimiento, pálido. Ni una palabra dio. Lo habían rescatado milagrosamente.


Al día siguiente todos los trabajadores de la empresa se habían enterado. El guardia de seguridad se había convertido en un héroe. Hasta el presidente de la compañía le había entregado una carta de felicitación. Todos le hicieron llegar su admiración.


En los entretelones de la celebración, alguien le preguntó al guardia de seguridad cómo se había dado cuenta que un compañero estaba atrapado en el refrigerador principal de la empresa. Sobre todo, cómo lo había hecho si ello no formaba parte de su rutina y territorio de trabajo.


El sencillamente explicó… "Llevo trabajando en esta empresa veinte años. Cientos de trabajadores entran a la planta cada día, pero él es el único que me saluda en la mañana y se despide de mí en las tardes. El resto de los trabajadores me tratan como si fuera invisible, me ignoran como parte de su rutina natural de entrar y salir de la empresa. La persona que rescaté, hoy me dijo "hola" a la entrada, pero nunca escuché un "hasta mañana".


Yo espero por ese hola, buenos días, y ese chao o hasta mañana, cada día. Sabiendo que todavía no se había despedido de mí, pensé que debía estar en algún lugar del edificio, por lo que lo busqué y busqué. No lo encontraba ni en su oficina, ni en la de sus compañeros. Tampoco estaba en los salones de reuniones ni en los salones de entrenamiento. Tampoco en los baños, y comencé a buscar por todos lados hasta que lo encontré. Estaba casi muerto, pero llegué y lo regresé al calor, a la vida".


Para muchos esta historia parecerá increíble. Es un relato tomado de una fuente real. Pero la principal razón de estas palabras no es la historia como tal, sino lo que sigue a continuación.


En mis diagnósticos industriales, el que la gente no salude a nadie, el que no existan muchas normas de convivencia, es una práctica muy normal. El porcentaje de empresas en donde el saludo es natural, de todos con todos, es muy bajo. En mis reuniones con líderes les expreso mi preocupación y hasta he llegado a calificar el ambiente de "Zombi". ¡Si, como lo acaba de leer! Zombis, que andan con la mirada fija en el horizonte, sin tener contacto con nadie, seres que andan con el automático puesto en su rutina de trabajo.


Parecerá estúpido hacer un artículo sobre este tema, pero es impactante ver este indicador en "primer lugar" dentro de mis estudios, de lo que está relacionado con las prácticas gerenciales y de liderazgo que hacen tóxicas las relaciones de trabajo, dentro de los aspectos que enturbian los ambientes de trabajo, dentro de los factores que impiden bienestar laboral.


Lo que mis estudios dicen, es que lo más normal, en el vivir vivir de todos los días empresariales, es que la gente no salude, que pocos lo hagan. Casi nadie conoce los nombres de sus compañeros, pocos responden los saludos. A veces agachan la mirada para demostrar, de manera descarada, el ignorar al otro. Este sencillo, pero desagradable acto, conecta al afectado con unos sentimientos de desprecio, desconsideración, humillación, descalificación y hasta venganza. Es increíble el daño que causa el ignorar al prójimo, dentro de una convivencia diaria de trabajo, y sobre todo en Venezuela.


Contrario a esta situación, cuando en una empresa el saludo es algo normal y constante, se observa ya en el rostro de la gente las ganas de trabajar, el deseo de pertenecer, el efecto de querencia, es decir, "quiero trabajar aquí, me siento bien". Aunque usted no lo crea.


Cuando el saludo funciona, ya nos respetamos desde el principio, la buena vibra es una constante, los desacuerdos se resuelven más rápido. Nos sentimos pertenecientes a algo común, nos sentimos en familia, término que es muy usado en las empresas, pero al que pocas se pueden dar el lujo de ser.


Cuando pertenecemos a una organización, todos somos importantes, todos formamos parte del equipo. Saludar es considerado ya como una manera de marcar diferencia. Debería ser una obligación natural de todos. Y ahora que lo sabes, hasta puede ser considerado como una manera de salvar la vida…

domingo, 5 de junio de 2011

Una manera diferente de hechizarnos... Parte II

Clásicos Gerenciales
Una manera diferente de hechizarnos... Parte II
Juan Carlos Caramés Paz / juancarloscaramespaz@gmail.com

La semana pasaba inicié el camino de una fórmula de hechizo, para que nuestras palabras se parezcan al mundo interior que deseas. Hoy continúo con ella.

Primer paso fue "Vive en el presente y deja de esperar lo peor". Veamos, entonces los siguientes pasos.

Segundo paso: Examina las probabilidades con preguntas concretas.

Muchas veces, las preocupaciones no se basan en un hecho concreto. Existe una diferencia entre cómo son las cosas y cómo las vemos. Para acercarnos más a la realidad, tenemos que analizar nuestras preocupaciones y calcular si lo que tenemos puede ocurrir de verdad.

Imaginemos un ejemplo. A Carlitos lo invitaron al parque acuático, pero su papá le tiene temor al agua. Ese temor se manifiesta como una preocupación de que su hijo va a tener un accidente. En este momento es cuando su papá debe aplicar un mejor hechizo a sus pensamientos. Él debe hacerse una serie de preguntas concretas.

En vez de hacerse las preguntas que normalmente se haría, ahora se hará unas preguntas para ver, mejor, cuál es la probabilidad de que, realmente, suceda un accidente:

¿Cuál es la probabilidad de que van a haber otros adultos responsables en el parque acuático?

Respuesta: 95%

¿Cuál es la probabilidad de que habrá un salvavidas vigilando, además, de anfitriones guías del parque? Respuesta: 100%

Ahora que podemos examinar la probabilidad de que alguien estará vigilando a los niños, vemos que el peligro que papá percibió no se basaba en la realidad.

Veamos otro ejemplo. Si Pedro no quiere salir a la calle porque le preocupa que un carro lo atropelle, tiene que preguntarse: ¿Cuál es la probabilidad de que me vaya a atropellar un auto? Digamos que él cree que la probabilidad es muy alta, como el 80%. Ahora debe hacerse algunas preguntas para de verdad saber cuál es la probabilidad:

¿Cuál es la probabilidad de que voy a mirar a ambos lados de la calle antes de cruzarla? Respuesta: 90%.

¿Cuántas veces he cruzado la calle sin problema alguno? Respuesta: 100%.

¿Cuál es la probabilidad de que estén funcionando correctamente los semáforos? Respuesta: 93%.

Ahora, ¿Cuál es la nueva realidad de la preocupación de Pedro? ¿Todavía se justifica su miedo por ser atropellado? Creo que ahora a Pedro estará más tranquilo para salir a la calle. Hechízate con las preguntas correctas en la vida.

Tercer paso: Analiza tus predicciones: ¿Ocurrió la catástrofe que esperabas?

Más del noventa por ciento de las veces, nunca ocurre lo peor. Más del ochenta por ciento de las veces, nunca ocurre lo malo que pasaría.

Si sólo promediamos lo anterior descrito, podemos concluir que el ochenta y cinco por ciento de nuestras predicciones NEGATIVAS resultan ser falsas. A veces no le prestes atención a ciertos pensamientos que te hechizan, no dejándote ser lo que realmente deseas ser.

Cuarto paso: Disminuye las dudas y piensa en opciones variables.

Uno de los obstáculos más grandes a la felicidad es la duda: "¿Y si…?". Ese es el centro del problema para todas las personas que padecen de ansiedad o de indecisión. Cuando la gente sumamente dudosa tiene que hacer algo, en su mente surge un sinfín de pensamientos negativos:

"¿Y si lo rompo?"..." ¿Y si tengo un accidente?"...

"¿Y si me llama mi pareja y no estoy y se enfada?"... "¿Y si me despiden?"...

Para acabar con este problema, lo más recomendable es evaluar, analizar y deshacerse de esa tendencia a preguntarte "¿Y si...?", dándole respuesta sincera y realista a tu propia pregunta.

"¿Y si llueve?", pues nada, te llevas un paraguas. Si te vas a mojar, pues te mojas. Llueva o no llueva, no dejes que nada arruine tus planes. En otras palabras, si ocurre algo en contra de tus planes, ¿qué pasará? ¿Te vas a morir? No. ¿Vas a sufrir mucho? No.

Quinto paso: Obsérvate desde lejos y determina: ¿Cuál es mi realidad?

Cuando nos preocupamos, quedamos atrapados por esas ansiedades y nos sentimos ahogados por nuestros problemas, nuestros propios hechizos. A veces así es muy difícil solucionar nuestros problemas desde cerca; necesitamos distanciarnos de nuestra situación para poder mejorar nuestra vida. Al distanciarnos, podemos de verdad ver cuán grave es nuestro problema. Podemos ver en qué enfocamos nuestra atención, cómo pensamos, qué fuerza tienen nuestras palabras, por qué adoptamos ciertos comportamientos y cómo nuestras creencias y nuestros sentimientos influyen en nuestras vidas. Lo importante es ver la diferencia entre lo que nosotros percibimos como nuestra realidad y la realidad actual.

Empecemos por explorar nuestros pensamientos y comportamientos. Observar estos aspectos nos da control, es el punto para reconocer nuestros hechizos y, también, una manera de desconectarlos de los sentimientos, porque los sentimientos son los que nos congelan. Recuerda, son las emociones y los pensamientos que mantienen vivas las creencias y los hechizos en tu mente.

De vez en cuando pregúntate: ¿Cuál es mi realidad? Practica alguna forma que permita ver tu vida a través de ojos ajenos. A veces somos demasiado severos con nosotros mismos, y necesitamos tomar prestado los ojos de alguien que nos quiere para aprender a querernos a nosotros mismos.

Lee este artículo varias veces, para que la profundidad de sus palabras te ayuden a dar un mejor hechizo a tu vida.

Una manera diferente de hechizarnos... Parte I

Clásicos Gerenciales
Una manera diferente de hechizarnos... Parte I
Juan Carlos Caramés Paz / juancarloscaramespaz@gmail.com

Recientemente revisaba un libro de la Dra. Isabel, y me llamó la atención la facilidad con que, ella, presentaba una manera de disminuir los pensamientos tóxicos que hechizan nuestras vidas. Combinado con algunas de las mías. Ella decía...

¿Cómo podemos liberarnos y vivir una vida más feliz?

¿Cómo dejar atrás los dramas vividos y los que observamos a nuestro alrededor y así encontrar la felicidad?

¿Cómo liberarnos del sufrimiento del pasado, el temor hacia el futuro y las ansiedades de la vida cotidiana?

¿Recuerdas algunos momentos de tu pasado en que estabas abrumado por situaciones económicas difíciles, o por la depresión o por otras circunstancias, y estos recuerdos te hacen frenar tu deseo de progresar profesionalmente o de comenzar una nueva relación?

Como seres humanos, nos sentimos atraídos hacia dos direcciones a la vez. Por un lado está el deseo de felicidad y de éxito que nos estimula a avanzar, y por el otro lado nos reprimen los sentimientos y pensamientos negativos del pasado. Es como manejar un auto con un pie en el acelerador y el otro en el freno.

Lo que necesitamos es abrir los ojos para ver que lo que nos impide vivir a plena capacidad son las preocupaciones y las dudas, obstáculos encerrados en nuestro subconsciente. Estos sentimientos actúan como un imán que atrae la energía negativa que se encuentra en nuestro alrededor para entonces proyectarla hacia nuestro interior. Hay veces en que nos creamos una nueva visión para nuestras vidas, de algo que deseamos, pero después, como ladrones en la noche, se interponen nuestras inseguridades, esas dudas que nos dan mensajes confusos del pasado y nos dictan lo que no podemos hacer.

Los tres enemigos principales de la felicidad son el estrés, el temor y la ansiedad. Comúnmente, estos obstáculos se nos presentan en la forma de preocupaciones y dudas. Si estamos en un balcón y le tenemos temor a las alturas, el miedo que sentimos se presentará como una preocupación de que algo nos va a suceder. Si estamos ansiosos en el trabajo, lo que surge es un sinnúmero de preocupaciones: "A mi jefe no le gusta mi trabajo", "Me van a despedir si no termino este proyecto a tiempo". Si tenemos la creencia de que somos incapaces, dudamos de nosotros mismos constantemente. Nos preocupamos porque al hacerlo, estamos intentando controlar nuestras vidas. Pensamos que si estamos pensando en nuestros problemas, eso significa que estamos haciendo algo productivo; que estamos más cerca de encontrar una solución. Pero eso sólo es cierto si estamos pensando en nuestros problemas de forma positiva. Si al preocuparnos por nuestros problemas sólo nos enfocamos en lo mal que nos sentimos, ese tipo de preocupación es muy contraproductiva.

Lo esencial para tener todo lo que deseamos en la vida es aprender a soltar, a desprendernos y a liberarnos de las preocupaciones. Cuando aprendemos a liberarnos de esa basura emocional, empezamos a disfrutar del bienestar en todos los aspectos de nuestra vida.

Por todo ello es importante aprender a liberarte de tu voz interior negativa. El lenguaje que utilizamos para describir nuestras preocupaciones y dudas tiene un efecto inmenso en nuestros sentimientos y creencias. Las palabras tienen el poder de aliviar o agravar nuestra situación. Tenemos que darnos cuenta de que lo que nos decimos a nosotros mismos se convierte en un hechizo.

Si pensamos en el poder de nuestras palabras y las vemos como una oración, recibimos lo que pedimos. Si crees que nunca serás feliz, mejor es que no lo digas verbalmente o en voz alta porque es como si lo rezaras. Aun si no lo verbalizas pero lo sigues pensando, eso también te hace mucho daño, ese diálogo interno negativo forma parte de un hechizo.

Cuando padecemos de ansiedad y preocupaciones, nos convencemos con nuestras palabras que todo en nuestra vida es difícil. Convertimos un problema específico que debe tener una solución en una preocupación, un hechizo, que llega a dominar nuestras vidas. La solución es desprendernos de los hechizos, de esa voz interior negativa, con un plan de acción, que te ayude a bajar tu nivel de estrés y disminuir tus preocupaciones usando el poder de las palabras. Veamos, entonces, qué hacer...

Primer paso: Vive el presente y deja de esperar lo peor.

Cuando nos preocupamos, a veces empezamos a mirar al futuro a través de un filtro de realidad muy negativo. Pensemos en el siguiente ejemplo: María tiene una reunión en el trabajo mañana en la cual va a necesitar hacer una presentación. Ella empieza a sentirse ansiosa porque no le gusta hablar en público y teme que no le va a ir bien en la reunión. Si la reunión es un fracaso, piensa que la podrán despedir del trabajo, ¿y después qué va a hacer? No va a tener dinero para pagar las cuentas y nadie va a querer estar con ella.

¿Ves lo que pasa? Ella se precipitó en sacar conclusiones, ¡conclusiones falsas! Tomó una preocupación del presente y la convirtió en una catástrofe del futuro. Lo único que está pasando ahora es que está ansiosa por la presentación, pero sus preocupaciones la llevaron a saltar a varias conclusiones, cada una peor que la anterior. En lugar de disminuir su ansiedad, sólo logró aumentarla.

Hay que vivir, de una vez, el presente inmediato. Si vives siempre en el futuro, preocupándote por eventos negativos que ni han pasado y quizás jamás van a pasar, te quedas agotado emocionalmente.

Vivir en el ahora nos hace más felices y menos vulnerables a la ansiedad. No puedes controlar lo que te pasó "YA" en el pasado, o lo que te va a pasar en el futuro. Si tienes una preocupación ahora mismo, en vez de proyectar todos tus miedos hacia un futuro catastrófico, tienes que simplemente decir: "Bueno, me tengo que enfocar en lo que tengo que hacer ahora, en este momento. Yo no voy a pensar en las otras diez tareas que tengo que hacer o en las consecuencias de mis problemas. Me tengo que concentrar en esto". Piensa que si te pones a pensar demasiado en el futuro, te da una parálisis que entonces sí puede afectar lo que estás haciendo en el presente, y consecuentemente tu futuro sí se afectará, todo porque no pudiste dejar de preocuparte.

En mi próximo Clásico Gerencial encontrarás los siguientes pasos, para hechizarte de una mejor manera en la vida...

martes, 26 de abril de 2011

COMO RECONOCER LA VEJEZ


Uno de los problemas que presenta la vejez es que no se sabe
exactamente cuando comienza. El venerable anciano Claudio Nazoa, por ejemplo, a pesar de su avanzada edad, no aparenta ni sesenta años..
Eso se debe al hecho de que la edad es algo más espiritual que
fí­sico. Y ahora, con la pastillita azul, hasta el tema sexual esta
resuelto. Mi ahijada Valentina, por ejemplo, la hija de Claudio, es
producto de ese avance de la ciencia.

Es necesario pues tener algunas referencias para saber cuando se está entrando a eso que los latinos llamaban senectutem y los griegos gerontos. Definitivamente uno se está poniendo viejo…
…si recuerda la gaita aquella que terminaba diciendo, a golpe de tambora: “…navidad-navidad-navidad…Lorenzo”
…si fue al abasto a comprar y pidió ñapa.
…si conoció a Carlos Andrés con patillas y el zapato blanco pintado en las calles que recorrí­a en su campaña.
…si te daban un real para la merienda del colegio..
…si tomaste colita Grapette.
…si conoces el origen de la frase “aquí­, en la lucha por la locha”
…si fuiste al cine a ver pelí­culas de Sandro en matinée (y lloraste).
…si le pediste al portugués un bolí­var de pan de a locha.
…si le diste la mano a Diego Arria con el slogan de “dale tu mano a Diego”.
…si recuerdas a los presidentes vestidos de paltó levita.
…si sabes a qué alude la frase “Caramba, estabas más perdido que Niehous”.
…si recuerdas el caso Vegas Pérez.
…si cantaste “libera tu mente”.
…si tuviste máquina de escribir portátil de esa que se le apretaban dos botoncitos y se levantaba la tapa como un capó.
…si sabes escribir en esténcil y lo que es un multí­grafo.
…si gritaste alguna vez en una manifestación: “¿Dónde están los reales de la educación?...Los tiene Luis Herrera en El Salvador”.
…si el caso Sierra Nevada te escandalizó.
…si usaste papel carbón para sacarle una copia a un trabajo del liceo.
…si alguna vez tuviste miedo de que te picara la machaca.
…si te purgaron con Leche de Magnesia.
…si tu mamá te pegaba con chancleta.
…si pagaste el agua en el INOS.

Definitivamente uno se está poniendo viejo si recuerda los tiempos en los cuales un atraco era noticia, la droga era un tabú, los presidentes no insultaban, los corruptos solo se robaban el 10% y parecí­a que el paí­s tení­a futuro.
(se reconocieron ???)


LAUREANO MARQUEZ

domingo, 17 de abril de 2011

El deseo es el comienzo de un Logro
Juan Carlos Caramés Paz / juancarloscaramespaz@gmail.com

Días pasados, trabajando en mi oficina, mi hija entró al final de la mañana, y de la nada me comentó: "¡Qué hago para divertirme!". Me agarró fuera de base, ya que ella no había ido al colegio, ese día, por sentirse mal.

Me insistió, "Papá, deseo hacer algo retador contigo".

Ya me siento mejor. Wuao, comenté.

Con mis hijos varones armamos Legos (juguete de piezas para completar figuras) con cierta frecuencia. Recordé entonces que tenía una caja guardada para ellos. Y pensé en ese juego. Sin decirle nada, me levanté de la silla y fui al sitio donde lo tenía guardado. Mi hija, de vez en cuando, arma los suyos (de acuerdo a su edad). El Lego hace recomendaciones con respecto a las edades y el nivel de dificultad.

Cuando lo tenía en sus manos vi que su rostro cambió. Entonces le pregunté "¿Quieres algo retador?". "Sí", contestó ella. "Pero, pero, pero, quieres que arme este Lego". Y dije, "¿Cuál es el problema?", "Sé que es de varones, eso te afecta". Ella me hizo señas con su boca hacia una parte de la caja, como haciéndome ver algo que le llamaba la atención.

Le dije, "¿Qué pasa?, no te gusta".

Ella simplemente me dijo, "Es para mayores de 16 años, y tú sabes mi edad (ella sólo tiene nueve)". Yo repliqué ¿Cuál es problema? Ella dijo "Ninguno, ninguno". Y entonces…

Volvió a comentar, "Me lo vas a dar". Y comenté, "Sí, no deseabas algo retador".

Mi primera sorpresa fue su reacción. Hay gente que se asusta cuando sabe que los retos son superiores. Hay gente que se minimiza sólo de pensar que puede estar mejor en la vida haciendo algo superior, pero encuentra cualquier justificativo para ser promedio, o peor, para ser igual que ayer y ayer y ayer.

Ella, en cambio, me arrancó la caja de las manos y salió corriendo contenta de afrontar este reto (que era para sus hermanos mayores). Esa razón en ella inspiró una energía de acción.

Sabía que sería una larga sesión de paciencia y salivita, como decimos nosotros en criollo. Pero fue mucho más allá, lo que sucedió.

Yo estaba terminando un informe sobre una compañía que estaba pasando por un momento de dificultad. Su mapa de acción era de justificación, de temor, de "cuidado con lo que hacemos", de mejor nos quedamos como estamos, de lamentación y excusas.

Ella destapó su Lego y contenta comenzó a armarlo.

Hicimos un pacto: Cada dos hojas ella venía junto a mí, para verificar que todo se hiciera correctamente. Simplemente le colocaba a cada paso ejecutado una simple marca de revisado.

Los minutos comenzaron a correr y algunas cosas empezaron a ocurrir. Les cuento algunas…

"Papá, no encuentro una pieza"… Yo le decía, sigue, sigue buscando. A veces un poquito más, es todo lo suficiente. ¡Te vas a dejar vencer por esa pequeñita pieza!, "Claro que no", decía ella.

"Papá, está bien, revísalo, por favor"… Cuando le marcaba como "OK" cada paso, observaba como sus ojos se llenaban de sentido de realización, como su postura era de "YO si puedo", como sus ojos brillaban de logro, como se veía inquieta para marcharse a continuar con la siguiente instrucción. A cada dos pasos le escuchaba decir "YUPIIII".

"Papá, acércate, por favor, está difícil este paso"… Le decía "difícil tiene una "f" de fácil". Ella contestaba "lo sé, pero está complicado". Entonces le indicaba "observa la figura en todos sus ángulos, chequea que todas las partes coincidan". A veces andamos por la vida observando sólo el árbol, y no somos capaces de ver el bosque. Otras tantas, creemos que las cosas son sólo como lo pensamos. Y resulta que muchas veces la realidad puede ser otra.

"Papá, no encuentro una pieza"… Y le repetía la instrucción. Pero ella ya me cortaba, diciendo: "Ya sé, papá, ya sé lo que tengo que hacer: buscar un poquito más, hay que persistir, a veces, hasta el cansancio. Sigue intentando, busca, busca bien". Ya mis comentarios, no eran comentarios, ya mis instrucciones no hacían falta. Ya eran comportamientos que comenzaban a formar parte de sus actitudes ante las circunstancias que le vida le presentaba.

"Papá, ¿Cómo voy?". Muy bien le decía. Esta pregunta me la hacía constantemente, como cual atleta de alto rendimiento, que constantemente se dice así mismo "vamos bien, lo estoy haciendo mejor, voy bien". Todos necesitamos de una voz interior que nos diga que vamos bien. Todos necesitamos escuchar en algún lado, de alguien, exterior o interior, que vamos bien. Si no lo escuchas, fabrícatelo para que ese algo te de ese empuje necesario, a diario, a instantes, que tanto necesitamos. Fabrica tu voz interior para seguir, para animarte, para aguantar cualquier chaparral que se presente en la vida.

En una de esas que tanto me preguntaba "¿Cómo voy?", le contesté así como de manera desconectada y desanimada, con poca emoción "ahiiií, vamos más o menos bien, pero vamos". Su cara fue todo un poema, su rostro cambió, hasta arrugas le salieron. Al darme cuenta de lo que hice, por supuesto a propósito, cambié mi expresión: "Cariño, vas mejor cada vez", y salió corriendo como alma endulzada de alegría, a ejecutar su próximo paso.

Sin querer estuvimos trabajando la cortesía. Cada vez que me pedía que le chequeara su adelanto, me decía "Gracias, hasta muy pronto". Esto lo digo a propósito, porque hay palabras que pareciera estuvieran desapareciendo de nuestro vocabulario de alguna manera (por favor, hola, buen día, y otras tanta que ya conocemos). Es tanto así, que los pocos que lo hacen, se están viendo afectados por lo que no contestan esas atenciones, y que sin querer se convierten en desconsiderados.

Mi hija terminó su lego y emocionada me lo mostró, cual atleta consigue una medalla olímpica. Para ella fue una olimpiada, para mí una gran lección:

"La tristeza es el mejor mensajero para buscar la alegría, la actividad un nuevo tipo de caminar…"

"Por la calle del DESPUÉS, se llega a la plaza del NUNCA".

Helen Keller dijo una vez "Cuando hacemos lo mejor que podemos, nunca sabemos que milagro se produce en nuestra vida o en la de otros".

"En la orilla sólo encuentras lo que buscas…"

"La preocupación proyecta con frecuencia una enorme sombra de algo muy pequeño…"

Napoleón Hill escribió una vez… "La derrota temporal deberá significar una sola cosa, el conocimiento de que hay algo malo con su plan".

"Nada es tan imposible para no intentarlo"…

Al final de todo, una pregunta que me hizo, me llamó mucho la atención: "Papá, ¿Lo hice más rápido que mis hermanos?"…

miércoles, 13 de abril de 2011

EL LUGAR DEL PADRE- Segunda Parte

R. B. I.: ¿Cómo puede la Haptonomía ayudar a ser padre antes del nacimiento y en el nacimiento?

F. V.: Un hombre llega a ser «padre» desde el mismo momento en que puede asumir su responsabilidad frente al niño que ha creado con la eyaculación de su esperma en el seno de la mujer. Igualmente, una mujer que esté al corriente de su período de fecundación y de receptividad se hace «madre» desde el momento en que ella abre su regazo para recibir y aspirar el esperma que va a fecundar su óvulo maduro, que está a la espera.
Es, entonces, en ese «acto-de-amor-de-concepción» cuando comienza la «responsabilidad parental», puesto que la decisión «consciente» de crear un niño implica que la mujer asume su responsabilidad de ser madre y que el padre asume su responsabilidad de acompañar, de socorrer y de asistir a la (su) mujer de forma tal que ella pueda consagrarse -sobre todo en las primeras fases de la vida y durante la primera infancia- enteramente a su «deber» maternal.
Es una idea totalmente falsa que se tenga un derecho incontestable a un niño: el derecho de tener un niño, el derecho de ser madre o padre.
No existe más que un derecho fundamental, incontestable e innegable; se trata del «derecho del niño a ser concebido a sabiendas» en un ambiente de amor afectivo-confirmante que le proporcione todas las posibilidades para expandirse con sus dones, talentos y facultades, y para establecer un «estado fundamental de seguridad», que va parejo a un «sentimiento de completitud» que lo hace autónomo en total autenticidad.
Sólo los padres que pueden asumir su responsabilidad, respetar este derecho fundamental y garantizar su disponibilidad en un ambiente afectivo-confirmante durante las fases cruciales y esenciales del crecimiento y de la maduración de su hijo podrían decir: «Nuestro deseo vital de acompañar a un niño -"nuestro hijo"- y de ayudarlo a expandir su propia autenticidad; el hecho de estar enteramente disponibles y responsables para guiar y acompañar a nuestro hijo en camino (¡que no es el nuestro!) nos dan un cierto derecho de devenir en "madre y padre", y de serlo».
«Ser padres» es precisamente eso, y es el padre el que debe crear el ambiente, las condiciones y las posibilidades para que la mujer pueda ser «madre» en todos los sentidos, significaciones y dimensiones de la palabra. Estando «al lado de la madre», codo a codo, socorriéndola y dándole seguridad de forma incesante, el hombre se revela «padre» en un equilibrio tal en el que no hay sumisión del uno al otro ni autoridad dominante.
Por lo mismo, el tirano doméstico, el déspota, no es nunca «padre» en el verdadero sentido del término. El buen -el verdadero- padre, el pater familias, es el guía y el acompañante que les abre a sus hijos camino de vida, ayudándolos y -si es necesario- protegiéndolos, haciéndolos autónomos, apelando a sus dones, talentos, aptitudes y posibilidades -sus responsabilidades- mediante un reto que los invita a expandirse.
No es solamente el creador de esta vida que nace en el seno de la madre, sino que también es, al mismo tiempo -y esto es lo más importante-, el creador de este ambiente de amor -este biotipo vital- en el que tanto la madre como el niño pueden complacerse, «crecer» y desarrollarse. Ése es, exactamente, el origen de la palabra pater: ser al mismo tiempo el «creador» y el «protector» de la vida que hemos ayudado a surgir y a germinar; lo que implica el deber de crear las circunstancias que garanticen la optimización del desarrollo de esta vida en todas sus dimensiones.
Juntos, el padre y la madre, son los «padres». Los que poriunt (ponen en el mundo, engendran), los que se ponen en la base de una nueva generación. El nacimiento -el partus, el punto de partida- es la conclusión de su acto de amor que ha llevado a la concepción, a la creación de este niño. Este fin arduamente esperado es, sin embargo, el punto de partida de su deber parental: guiar y acompañar a su hijo hacia una vida autónoma.
Por ello, el «padre» debería, en la medida de lo posible, estar presente y asistir afectivamente al nacimiento dentro de un papel activo, en el que acompañe a la madre y al hijo en la hora de su entrada en el mundo -que es su hora-; entrada que el niño escoge por sí mismo, bien guiado y asistido por el amor de sus padres. El lugar del padre, en este momento, estaría al lado de su mujer, a la que ayudaría y sostendría con toda su presencia y su ternura. De esta forma, el nacimiento se convierte en un verdadero acto de amor que culmina el acto de amor de la concepción.
La presencia del padre en el nacimiento supone esta asistencia afectiva. Un padre que no sepa vivir esta asistencia puede ser un aguafiestas cuya presencia podría perturbar en vez de ayudar. Por este motivo, la presencia del padre no debe ser exigida u obligada; al contrario, si éste es el caso, es mejor renunciar a su presencia.

R. B. I.: ¿Cómo puede uno sentirse padre mediante el tacto? ¿Cómo puede un padre ser «contactante»?

F. V.: [Veldman explica el trabajo haptonómico durante la gestación con los padres y agrega] ...trabajamos preparando a la madre y al padre para sus tareas activas de guía y de acompañamiento afectivos durante las horas en las que el niño franquea su camino hacia el mundo.
En el curso de estas horas, es preciso que los padres conjuntamente, habiendo preparado su papel en buena coordinación y cooperación, encuentren el ambiente adecuado y bien adaptado para el fin que es: hacer nacer a su hijo como un acto de amor.
En tales circunstancias, es preciso que toda asistencia médico-técnica se sitúe en segundo plano de tal forma que no pueda turbar, a causa de intervenciones indiscretas o inútiles, el ambiente afectivo de amor.
Para que todo resulte normal, sería preferible, por lo tanto, que el padre estuviera presente desde el inicio de las primeras contracciones para asistir a su mujer y vivir el nacimiento de su hijo juntos, en un ambiente de amor y de felicidad. Su presencia le dará a la madre la seguridad de que no está sola, abandonada; le permitirá sentirse y saberse sostenida por el amor del padre, de quien ella tiene la mayor de las necesidades durante estas horas supremas.
Una obstetricia moderna -digna de ser llamada «humana» y bien adaptada a las últimas concepciones y conocimientos en el terreno de la vida afectiva humana- tendrá en cuenta estas necesidades y sabrá respetar las condiciones aquí descriptas.
La Haptonomía enfoca la preparación de los padres para sus tareas y les enseña a desarrollar sus facultades innatas.
Lo que precede permite comprender que pueden sentirse padre y madre mediante el desarrollo adecuado de «sus facultades psicotáctiles» en las que la «ternura» juega un papel dominante. Es preciso que el padre aprenda a distinguir el «tacto» de los «contactos psicotáctiles afectivo-confirmantes haptonómicos» y comprenda que la caricia implica y provoca algo diferente de la «ternura».
El padre que ha sabido desarrollar sus facultades haptonómicas de contactos táctiles (¡que nada tienen que ver con el tocar!)se vuelve -por la naturaleza de este contacto afectivo-confirmante- «tocante» en el sentido emotivo, es decir, entra en contacto con la vida interior, con la vida íntima -el «alma»- tanto de su mujer como de su(s) hijo(s); lo que implica que se instaura un estar-juntos que tiene la cualidad de un consensus. Un consensus afectivo que une sin prender, sin quitarle la autonomía al otro y que constituye un verdadero sentimiento de solidaridad: un «saberse y sentirse juntos», un «estar en una unión muy poderosa en total independencia». ¿Acaso no se llama a esto «Amor»?

R. B. I.: Participar activamente en el parto y en el nacimiento de su hijo, ¿le permite al padre ocupar su lugar más fácilmente?

F. V.: La conclusión de lo dicho anteriormente debe ser clara. Si el padre acompaña a su mujer desde la concepción con una afectividad confirmante sincera, participa activamente tanto en el embarazo como en el nacimiento de su hijo; su lugar está ya incontestablemente marcado y ocupado. Está en su sitio desde el primer instante; un lugar del cual no debe nunca dejarse desalojar.

R. B. I.: Cuando usted le propone al padre, tras el nacimiento, colocar al niño sobre el vientre de su madre y presentárselo, ¿piensa que la situación es adecuada? ¿No cree que debería ser la madre quién deba presentar el niño a su padre como lo subrayó Lacan?

F. V.: Se trata de un acto sensato cuyo interés ha sido numerosas veces probado.
Se debe colocar al niño sobre el regazo de su madre -regazo del que acaba de salir- de inmediato tras el nacimiento para que se sienta tranquilizado y asegurado en este contacto piel a piel y para que escuche el latido del corazón tan íntimo y tan familiar de su madre hasta que respire de forma autónoma y el cordón deje de latir. Creo que esto representa un acto que, cada vez más, se convierte en una actitud aceptada.
En lo que concierne a la segunda parte de su pregunta, las ideas de Lacan no son las mías, y no comparto en absoluto su opinión sobre el hecho de que deba ser la madre quien presente el niño a su padre. Al contrario, el acto que incumbe específicamente al padre es el del détachement [desligamiento]. Mediante este acto, hace autónomo a su hijo de tal forma que éste mantiene su propia cabeza para mirar el mundo en que se encuentra, bien sostenido en su base. El niño se siente en seguridad, y, de esta forma, se instaura el «sentimiento de seguridad de base» del que precisa fuertemente para la expansión de su autenticidad.
El nacimiento ya es en sí un primer détachement de la madre; un détachement esencial que se realiza, en primera instancia, por el corte del cordón umbilical efectuado por el padre.
Se produce un real desligamiento cuando el niño, aún sobre el regazo de su madre para descansar tras su entrada activa en el mundo, respira libremente, y el cordón -que ha dejado de latir- rompe la última unión vital que lo unía a su madre a través de la placenta y pone fin a un estado cuasi simbiótico con ella.
Se continúa con la «apertura al mundo»:el padre -tras este desligamiento del niño- refuerza el détachement sosteniendo bien su base, elevándolo con un movimiento suave y volviéndolo hacia el mundo. Es un momento emotivo en el que se ve al niño, asombrado, abrirse al mundo como una flor que se despliega. Mediante este acto que da seguridad, el «padre» presenta y muestra con orgullo el niño a la «madre» de forma que ella lo vea por completo en un «estado de autonomía primordial».
Tras esta acción -que no dura más que algunos minutos, pero que es de una cualidad fundamental y esencial para que el niño se sienta verdaderamente liberado del estado cuasi simbiótico del regazo-, el padre vuelve a entregarle a la madre el niño desligado, liberado y asegurado. Lo coloca sobre su regazo de forma tal que pueda desarrollar el comportamiento de libido vitalis de inmediato. El niño trepa -bien sostenido por la mano de su madre- en busca del pezón para asirlo y nutrirse, y, finalmente, para reposar contra el seno de su madre, cercano a su corazón.

R. B. I.: ¿Le parece diferente el amor paternal del amor maternal? ¿Cree usted que existe un «instinto paternal»?

F. V.: En lugar de hablar de «instinto» -una noción ambivalente- sería preferible hablar de «intuición» que es una noción más creativa y humana. Existe, a mi entender, una «intuición ontogénica paternal», pero, en nuestra cultura, estas facultades innatas de nuestra naturaleza humana quedan cada vez más en barbecho a causa de la hiperracionalización de nuestra civilización, lo que conlleva su subdesarrollo o su atrofia. Según mis observaciones, se puede distinguir ciertamente por su naturaleza específica el amor paternal del amor materno. Por ello, el amor de un padre no puede reemplazar completamente el amor maternal y, a la inversa, el amor de una madre no puede sustituir en todas sus dimensiones al amor paternal.
Justamente por estas razones, el niño precisa para su expansión, su crecimiento, su evolución y su maduración -para su individuación y su identificación- de una madre y de un padre. La falta de uno de los dos tiene repercusiones para su propio devenir, ¡repercusiones que no hay que subestimar! No hay que confundir -en este contexto- «instinto» e «intuición» con la noción de «amar». EI amor paternal no se diferencia humanamente del amor maternal, pero no se puede negar que, desde el punto de vista del niño, pueden existir grandes diferencias entre las vivencias del uno o del otro que condicionan los lazos totalmente distintos con la madre y con el padre.

EL LUGAR DEL PADRE – Primera Parte

EL LUGAR DEL PADRE – Primera Parte


Cuando hablamos de embarazo y de nacimiento, estas palabras resuenan a mamá, a mujer y a bebé o a hijo, pero ¿Cuál es el lugar que ocupa el padre en esta circunstancia de vida? ¿Cuáles son sus responsabilidades? ¿Puede el padre construir un lugar de igualdad afectiva dentro de esta triada?
Para reflexionar y seguir construyendo el lugar del padre, les dejo una entrevista de Raymond Bela Iche a Frans Veldman que fue publicada en el libro “El acompañamiento afectivo haptonómico desde la concepción hasta la muerte, Haptonomía ciencia de la afectividad, editado por la Fundación de Haptonomía de España, 2003.


Acerca de la paternidad en el contexto del acompañamiento afectivo haptonómico perinatal

Raymond Bela Iche: ¿Qué significa para usted «ser padre»?

Frans Veldman: En cierta manera, ya he respondido a esta cuestión. Puedo añadir ahora, hablando como «padre» en el sentido de pater familias -y no como «creador» de ciencia- los «deberes paternales» porque, para mí, ser «padre» es, ante todo, saber asumir los deberes y las responsabilidades inherentes a esta cualidad.
Por «deberes paternales», entiendo, entre otros deberes, la «misión» de respetar, desde todas las consideraciones, la «individualidad» y el «carácter propio» del niño dados en su «constelación significativa». El niño tiene el derecho incontestable de ser reconocido y consolidado en su singularidad, es decir, de descubrir y de revelar el Bien que representa o que puede alcanzar.
Esto implica que el padre debe hacer todo lo posible para hacer «autónomo» a su hijo ofreciéndole los estímulos adecuados. Estímulos y, sobre todo, incitaciones que soliciten el desarrollo de sus dones, talentos y facultades innatas.
La labor del padre, en este terreno, difiere esencialmente de la labor de la madre. La misión de la madre -por su naturaleza y por sus disposiciones constitucionales y naturales- es principalmente la de revelar y realizar la facultad específicamente femenina de establecer un home, una «casa propia», un hogar de seguridad, caluroso, pleno de amor tierno. Un verdadero «nido de amor», primero en su regazo y, tras el nacimiento, sobre su regazo, en sus brazos y contra su seno. Paralelamente, la misión del padre es la de permitirle al niño abrirse al mundo al que debe entrar, guiarlo en este mundo y hacerlo independiente, autónomo.
Estas misiones no son mutuamente contradictorias ni mucho menos.
Hay que valorar bien que una mujer es un ser humano privilegiado. Ella, y sólo ella, puede portar un bebé en su regazo, cerca de su corazón, en su «centro de afectividad». Este hecho exige una aproximación llena de respeto, de consideración, de estima y de atenciones. Es ella quien porta el secreto innato de la vida y del amor, innato como una intuición sagrada; lo que explica ese deseo fundamental interior que la incita o, a veces, incluso, la impulsa hacia sus fines. Y es este hecho, esta aspiración intuitiva a menudo inconsciente, la que en ocasiones la convierte en débil entre las manos del hombre.
Este hecho me ha llevado a concluir que en los contactos afectivo-táctiles de los actos de amor y de los impulsos eróticos es primordialmente el hombre quien asume la «responsabilidad» principal de la «concepción» de un niño. Es él -por la eyaculación de su esperma- el primer responsable de la fecundación.
La responsabilidad de la madre es de una naturaleza distinta de la del hombre porque, en el «momento supremo», no es ella la que en su naturaleza intuitiva, receptiva, al alcanzar la acmé de este encuentro de amor, puede intervenir o reaccionar para evitar la fecundación, suponiendo que ella lo desee. Si tuviera que estar atenta y vigilante para evitarlo, no podría verdaderamente vivir la delectación, el placer fundamental que le corresponde y le pertenece.
Justamente, la angustia de una fecundación no deseada es la que, con frecuencia, hace que muchas mujeres no alcancen este placer esencial; se provoca, así, ausencia de orgasmos, frigidez o aversión hacia todo contacto erótico.
En el «acto de amor» que implica la concepción, deseada o no, de un ser humano es donde se manifiesta la «responsabilidad» de un hombre y -digámoslo claramente- de un «padre». El verdadero amante -el verdadero padre- sabe asumir esta responsabilidad y aceptar las consecuencias.
¿Pero por qué hablar solamente de la «responsabilidad del padre» y no de la «responsabilidad compartida de los amantes»? ¿Engendrar un niño, un ser humano, es decir, crear la vida es, acaso, un acto tan negligente que no debemos tener en cuenta sus responsabilidades cuando nos encontramos en un acto de amor que, ante todo, debe ser un acto de confirmación afectiva del ser querido?
Para mí -y sobre todo en el cuadro de la ciencia de la afectividad que es la Haptonomía-, la «responsabilidad del padre» comienza con la «concepción» de un niño, de su niño, y ningún hombre tiene el derecho de sustraerse o de intentar escapar a esta responsabilidad.

R. B. I.: ¿Mediante qué proceso uno se convierte en padre?

F. V.: Ya he dado elementos de respuesta en lo que precede.
«Racional, biológica y moralmente se llega a ser padre mediante el acto de la fecundación con el que se inicia la concepción de un ser humano».
Por ello, este acto debe ser cuidadosamente tomado en consideración; se deben contemplar todas las implicaciones y responsabilidades, y no debe ser cumplimentado más que tras una madura reflexión.
Tal respuesta exige una observación matizada para evitar todo malentendido. Debe quedar claro que distingo explícita e implícitamente el «acto de amor de la concepción» de un ser humano de «los actos de amor» que son inherentes a las interacciones eróticas. Interacciones que juegan un papel esencial en la felicidad de amarse, que se expresan mediante el deseo fundamental de vivir juntos la «delectación» (el placer vital intrínseco que lleva aparejado un gozo óptimo) que acompaña al cumplimiento de un deseo vital. El placer y el gozo son el apogeo de todo verdadero encuentro de amor. Es, precisamente, la aspiración a la delectación -la activación y la actualización de los deseos de los dos amantes en buena armonía, unidad y unanimidad- lo que revela y hace vivir en reciprocidad el Bien que representa y que significa el uno para el otro.
El acto de amor de la concepción de un ser humano debería -por su propia naturaleza- ser un acto en contexto del Eros. Cuando dos amantes sinceros -«padres antes del acto procreador»- lo consideran conscientemente en su reencuentro de amor, crean el porvenir de «su» hijo. Cuando sus deseos del alma -y el amor que los une- los llevan a concebir «a sabiendas», la confirmación afectiva de su hijo toma su razón de ser en el mismo acto de creación.
No se puede negar que, desde la fusión de los gametos, el individuo en gestación está caracterizado por su «constelación significativa» que engloba la totalidad de sus factores genéticos, la historia de su ascendencia, las propiedades ancladas en su genoma, la especificidad de sus talentos, dones y facultades; en resumen: su naturaleza única, que lo distingue de cualquier otro individuo.
La vida interior del alma humana, encarnada en la vida corporal, comienza ciertamente en el momento de la concepción, de la fusión de los gametos, desde que la unidad de las primeras células vitales se ha formado.
Aunque los dos padres juntos sean responsables del niño que crean, es el padre, sobre todo y primordialmente, quien debe ser consciente de su responsabilidad. él es -en primera instancia- el que debe garantizar la «viabilidad» de su hijo, en el verdadero sentido de la palabra, y crear las circunstancias para que la madre pueda consagrarse completa y exclusivamente a su deber que no es otro que el de guiar y acompañar al niño en un ambiente de seguridad, de ternura, de calor, de solicitud y de consolidación existencial; en resumen, en un ambiente «afectivo-confirmante de amor» que proporcione al niño vivencias que le aseguren, en el «sentir», vivirse como Bueno-en-sí, en un bienestar que conforma el fundamento sólido para una vida autónoma y en total autenticidad-de-sí.

domingo, 10 de abril de 2011

Gerencia en Acción
Marketing 3.0 del cliente a la persona
Chichí Páez Esta nueva concepción del "marketing" ha sido expresado por Philip Kotler especialista en esta área del conocimiento y en su libro, cuyo título es igual al que identifica este espacio, reafirma que la actividad de mercadeo es una actividad muy compleja y difícil para las organizaciones empresariales, debido a que el dinero que falta en cualquier estrato, se invierte para estimular a el estímulo consumidor de la gente.

Este modelo de gestión lo acabarán las redes sociales, por cuanto ya no bastará con presentar los productos (bienes y servicios) a través de la publicidad clásica.

El futuro de un mercadeo exitoso estará orientado hacia otros objetivos. El neuromarketing está siendo utilizado por las empresas para investigar el funcionamiento del cerebro y poder determinar con exactitud cómo estimulan las personas-clientes la "parcela neuronal" del inconsciente y de cómo puede maniobrarlo.

Estos no serían los estilos de gestión que a largo plazo podrían ayudar a las organizaciones a sobrevivir en esta aldea planetaria.

El Dr. P. Kotler, científico y profesor en Kellogg School of Management de Northwestern University, ha desarrollado en este libro grandes ideas innovadoras y creativas, que condicionan un cambio violento en las estrategias de mercadotecnia usadas hasta ahora.

Estas transformaciones se deben fundamentalmente a las nuevas tecnologías de la información y comunicación (NTIC).

En las últimas décadas la gestión del "marketing" se ha venido gestionando con el "producto" como el enfoque central de dicho estilo (marketing 1.0) hacia el rumbo cardinal "consumidor" (marketing 2.0); pero el marketing 3.0 simboliza que las empresas con visión de futuro exitoso han dejado en el camino los enfoques anteriores (producto, consumidor) y ahora todos sus esfuerzos de mercadeo lo concentran en las personas. Este nuevo punto de vista representa que la Responsabilidad Corporativa se transforme en el lado opuesto de la rentabilidad.

Bajo esta nueva perspectiva organizacional el antes mencionado especialista reafirma enfáticamente lo siguiente: "las empresas ya no son luchadores que van por libre camino, sino una organización que actúa dentro de una red leal de partners".

Por las ideas y conceptos de este nuevo y turbulento enfoque de gestión empresarial, las personas no son vistas como simples consumidores, sino como "personas completas" con "espíritu humano", que tienen como expectativas la transformación del mundo en algo mejor, apetecen que los productos, bienes y servicios que seleccionan les satisfagan, no sólo a nivel funcional y emocional, sino a nivel espiritual, del alma, moral.

Internet es un elemento fundamental en todos estos nuevos escenarios, por cuanto con la interconectividad que se logra a través de las redes sociales (facebooks, blogs y twitters) las personas tienen más posibilidades de expresar más libremente su opinión acerca de las empresas.

Sin lugar a dudas que con estas nuevas realidades representadas por la fuerza de expresión de los medios sociales, ha traído como consecuencia que la efectividad de la publicidad convencional sobre el estilo de conducta de compra esté disminuyendo. Claro está, por cuanto: ¡la experiencia de otros consumidores son naturalmente más creíbles que la publicidad!

En estos nuevos y complejos contextos comerciales las empresas estarán más y más bajo la presión de la competencia para "brindar orientación" y "actuar" de manera moralmente defendible.

Los especialistas en esta área del conocimiento frente a estos nuevos tejidos: "Marketin 3.0. La Nueva Dimensión del Marketing, Del Cliente a la Persona", se formulan la siguiente interrogante: ¿el 3.0 es sólo una cuestión de cambiar el centro de la estrategia o es un cambio más profundo?

Muchas son las posibles respuestas a la inquietud expresada anteriormente. Entre los enfoques que deberían tomarse en cuenta figuran entre otros los siguientes: Se ha pasado de focalizar las estrategias de marketing en el producto, a los clientes y ahora el objetivo fundamental y, más natural; es concentrar la gestión en las personas. Éstas son las que compran el producto, bienes o servicio y terminan "construyendo" las respectivas marcas.

En el pasado cuando el centro era el "producto", la comunicación 1.0 era unidireccional, es decir; de la marca al cliente de uno a muchos.

Gerencia en Acción
Marketing 3.0 del cliente a la persona
Chichí Páez




La comunicación 2.0 estaba basada en las nuevas tecnologías de la información y comunicación, basada en la diferenciación y direccionalidad constante, el "feedback" con el cliente es muy claro, la clave conocerlo para ofrecerle servicio de excelencia.

El afianzamiento de los procesos comunicacionales orientados desde la empresa hacia el cliente a través de los comentarios de las redes sociales.

Estos canales comunicacionales han facilitado que emisor y receptor tengan conversaciones, aunque la figura de emisor sigue residiendo, sobre todo en la marca.

En el marketing 3.0 el epicentro será la persona: sus inquietudes, preocupaciones, qué quiere del mercado, que es éste sector para ella. Los procesos comunicacionales son: de muchos a muchos. La clave: ¡LOS VALORES!

lunes, 28 de marzo de 2011

Punto y Aparte | Mente y espíritu

Una familia ideal

por MAYTTE | DOMINGO 27 DE MARZO DE 2011

Es importante mejorar la calidad afectiva de nuestro espacio familiar
Cuando llegamos a adultos, muchas veces tenemos la necesidad de volver a experimentar los sentimientos positivos que tuvimos cuando fuimos pequeños, pero al tratar de buscarlos en nuestros familiares nos encontramos, lamentablemente, con la competencia, los celos, la envidia y hasta con el resentimiento que existe entre todos.

Y es que quisiéramos tener una relación ideal con la familia; es decir, unos hermanos y unos padres que nos quieran sin expectativas, incondicionalmente, que podamos celebrar junto a ellos nuestros éxitos y logros, además de compartir la felicidad y la desdicha al mismo tiempo, sin tener que estar a la defensiva o sintiéndonos obligados a devolver lo que hicieron por nosotros o teniendo que asumir responsabilidades familiares que no nos corresponden, simplemente porque en este momento estemos más holgados y organizados que los otros.

Todas las vivencias que tenemos cuando somos pequeños determinan la calidad de relación que tendremos con nuestros padres y hermanos cuando seamos adultos. Por eso, es importante mejorar la calidad afectiva de nuestro espacio familiar para no terminar repitiendo las actitudes y los hábitos negativos que originaron la relación tan pobre que tenemos con algunos familiares. Podemos hacer el trabajo personal de comprenderlos y aceptarlos como son, sin fantasías o falsas expectativas. También trabajar en el perdón, para pasar la página, cicatrizar nuestras heridas emocionales y mantener una relación amable y cercana.

Evitemos hacer comparaciones e inmiscuirnos en sus decisiones a menos que nos pidan la opinión. Tengamos en cuenta que algunos pueden ser muy susceptibles a nuestros comentarios. Recordemos que el éxito es relativo y las condiciones de todos han sido diferentes, de modo que es bueno ser delicados al momento de compartir los nuestros.

Aun cuando estemos dispuestos a usar todas estas herramientas para mejorar la relación, ellos continuarán teniendo aquellas actitudes o comportamientos negativos que nos afectaron por tanto tiempo, hasta que decidan, de la misma manera que nosotros, hacer un cambio personal.

Claves para mejorar las relaciones familiares
Acéptalos como son... sin esperar por parte de ellos lo que no pueden darte, esto hará que tengas relaciones más reales. Aprende a darte a ti y a los tuyos el cariño y el apoyo emocional que necesiten sin contar con otros.

Deja el pasado atrás. El recuerdo de lo que nos hicieron o vivimos en el pasado no nos permite estar abiertos para recibir y dar lo mejor de cada uno de nosotros. Pasar la página con voluntad ydeterminación te permitirá estar atento a reconocertodo lo bueno que exista en la relación aunque sea muy pequeño.

Practica el perdón. Esto te ayudará a cerrar las heridas emocionales. Perdonar implica comprender porqué actuaron así, tomando en cuenta las condiciones emocionales y materiales de sus vidas, la educación y el ejemplo que recibieron y hasta las circunstancias que rodearon sus vidas mientras crecieron. Recuerda llenar el corazón de amor para que el resultado sea liberador.


Con un bebe en brazos, una mujer muy asustada llega al consultorio de su ginecólogo y le dice:
Doctor: por favor ayúdeme, tengo un problema muy serio.
Mi bebé aún no cumple un año y ya estoy de nuevo embarazada.
No quiero tener hijos en tan poco tiempo, prefiero un espacio mayor entre uno y otro.....

El médico le preguntó: Muy bien, ¿qué quiere que yo haga?
Ella respondió:
Deseo interrumpir mi embarazo y quiero contar con su ayuda.

El médico se quedó pensando un poco y después de algún tiempo le dice: Creo que tengo un método mejor para solucionar el problema y es menos peligroso para usted.
La mujer sonrió, pensando que el médico aceptaría ayudarla.
Él siguió hablando: Vea señora, para no tener que estar con dos bebés a la vez en tan corto espacio de tiempo, vamos a matar a este niño que está en sus brazos.
Así usted tendrá un periodo de descanso hasta que el otro niño nazca.
Si vamos a matar, no hay diferencia entre uno y otro de los niños.
Y hasta es más fácil sacrificar éste que usted tiene entre sus brazos puesto que usted no correrá ningún riesgo.

La mujer se asustó y dijo: ¡No, doctor! ¡Que horror! ¡Matar a un niño es un crimen!
También pienso lo mismo, señora, pero usted me pareció tan convencida de hacerlo, que por un momento pensé en ayudarla.
El médico sonrió y después de algunas consideraciones, vio que su lección surtía efecto.
Convenció a la madre que no hay la menor diferencia entre matar un niño que ya nació y matar a uno que está por nacer, y que está vivo en el seno materno.

¡ EL CRIMEN ES EXACTAMENTE EL MISMO !

QUE SIGA ILUMINANDO MENTES, NO LO PARES Y

ENVÍALO

No...!!!!!!! al aborto




domingo, 13 de marzo de 2011

Este mes no olvides

Punto y Aparte |

Este mes no olvides

por MAYTTE |

Cuidar tus palabras
Recuerda que ellas son poderosas porque pueden ser fuente de crecimiento y consuelo, o de sufrimiento y estancamiento. Por este motivo, conviene utilizarlas bien y no hablar por hablar y sin pensar.
Tan sólo así la comunicación cumplirá su finalidad: abrir puertas y ventanas a una nueva experiencia y a la vida. A través de ellas, podremos conocernos a nosotros mismos y reconocer a los demás.

Soltar el control
Para superar la tendencia a querer controlarlo todo es útil asumir que no siempre podemos salirnos con la nuestra, aceptando que las cosas casi nunca son como uno espera que sean, pero que la vida se enriquece, en parte, de toda esa experiencia. Al descubrir que hay algo que no podemos cambiar, lo mejor es aceptar la situación, aprender lo que haya que aprender y seguir adelante.

Aprender de cada experiencia
Siempre es bueno reflexionar y dedicar un poco de tiempo a conocernos a nosotros mismos. Pero es bueno recordar que nadie llega a ninguna parte si no empieza a dar el primer paso, si no está dispuesto a equivocarse y a abrir su mente para aprender de los errores cometidos. Cada persona tiene sus propias circunstancias, sus metas y sus herramientas específicas. Nadie puede vivir ni disfrutar la vida de otro; sólo podemos transformar y disfrutar la nuestra.

Pasar la página
En muchas ocasiones aceptar que una relación llegó a su final es muy duro, pues implica decir adiós a una persona que ha formado parte de nuestra vida durante mucho tiempo, cambiar de rutina, afrontar los propios miedos y las responsabilidades en soledad… Pero al encontrar el valor para asumir esa situación se obtiene también la cara amable que toda situación difícil tiene. Afrontar el hecho implica sentirse bien con uno mismo y optar por una vida más coherente, dándonos el tiempo necesario para dar el primer paso hacia la recuperación.

Mantener una actitud positiva
La vida es, a veces, muy dura y nos prueba a cada momento, y sólo nos haremos grandes cuando hayamos enfrentado y vencido todos los retos que se nos presenten. Debemos adoptar una actitud de triunfo y entusiasmo para afrontar cada día. Si queremos hacer grandes cosas debemos resistir la influencia de los comentarios negativos de las personas pesimistas y temerosas que nos rodean.

La soledad es un buen aliado

Punto y Aparte | Mente y espíritu
La soledad puede ser un buen aliado
por MAYTTE |


Lo importante es comprender que estar a solas puede ser una experiencia muy reconfortante y enriquecedora para nuestra estima
Haz clic para ampliar

Es cierto que cuando, por ciertas circunstancias, nos vemos obligados a vivir solos, sin que lo hayamos elegido conscientemente, esta situación puede convertirse en una de las lecciones más difíciles de superar en nuestra vida, y todo porque se nos ha enseñado a vivir en función de otros, siempre buscando la compañía de los demás. Hoy en día, hay personas que cuando llegan a casa encienden las luces, el televisor y se ponen a hablar por teléfono para no enfrentar el silencio y la soledad que sienten. El miedo a la soledad lo experimentan aquellas personas que han perdido la capacidad de pensar en sí mismas y que sienten el temor de reconocer sus inseguridades y vacíos.

Debe recordarse que la soledad tiene aspectos muy positivos, lo importante es comprender que estar a solas temporalmente puede ser una experiencia muy reconfortante y enriquecedora para nuestra estima, pues la soledad nos ayuda a alcanzar madurez y balance emocional, y nos prepara para compartir con los demás. Por ejemplo: después de un largo día de trabajo lleno de tensión, es muy agradable poder disfrutar de un momento de soledad para revivir algunos eventos de la jornada y así reflexionar sobre lo que podemos mejorar y disfrutar lo que logramos. Es necesario que aprendamos a estar solos. La incapacidad de manejar y asumir nuestra soledad puede llevarnos a sufrir depresión y malestar físico. La soledad también representa una oportunidad para expandir y renovar nuestro círculo social, tener el tiempo para practicar un hobbie o alguna actividad que disfrutemos porque nos produce relajación o diversión.

Además, recordemos que nunca estamos completamente solos, pues la presencia de Dios nos acompaña en todo momento... ¡Aprendamos a sentirla! Practicar la oración consciente o la meditación nos llevará a crear un puente a través del cual podremos comunicarnos con él.

martes, 8 de marzo de 2011

Lo que tienen LOS DEMÁS

Lo que tienen
LOS DEMÁS

"¡Si deseas un poco más de lo mucho que tienes… lo convertirás en poco!"

Muchas veces tenemos todo lo que necesitamos para sentirnos bien, pero el deseo de conseguir lo que tienen los demás nos impide reconocer y disfrutar de todos los elementos positivos que forman parte de nuestra vida.

Generalmente vivimos pendientes de lo que tienen o viven otras personas, siempre pensando que la grama del jardín del vecino es mucho más verde que la del nuestro, creyendo que necesitamos tener todo eso para lograr nuestra completa felicidad.

Equivocadamente ignoramos el bienestar, la seguridad y la tranquilidad que tenemos, y nos empeñamos en conseguir lo que tienen otros que, desde lejos, se ven más felices y prósperos que nosotros, sin darnos cuenta de que en esa especie de carrera alocada y ambiciosa se nos pasan los días y se nos acorta la vida.

Y mientras tratamos de conseguirlo nos sentimos frustrados, insatisfechos, cansados y hasta rabiosos con la vida porque no nos da la misma suerte que a los demás. Te has preguntado alguna vez si lo que buscas con tanta desesperación mejorará realmente tu condición de vida o la de los tuyos... porque pudiera ser que estés atrapado en la búsqueda de molinos de viento, mientras se deterioran tus relaciones personales y se desvanece el bienestar que tenías.

La ambición desmedida y las metas equivocadas pueden llevarte a perder todos esos tesoros esenciales que están ahí, sin disfrutarlos. Hay una frase popular que dice: "nadie sabe el valor de lo que tiene, hasta que lo pierde". No dejes pasar la oportunidad de reconocer, valorar y disfrutar todas las cosas maravillosas que le dan calidad a tus días.

Recordemos que en la posibilidad de simplificarnuestra lista de necesidades y expectativas se esconde la probabilidad de sentirnos plenos y realizados más fácilmente. Levántate cada día con la mirada interior limpia, para buscar, más allá de las apariencias y de los prejuicios, todos los elementos positivos que también tiene tu vida. Llénate de entusiasmo y desarrolla la capacidad de sorprenderte, así descubrirás que tu vida es una maravillosa aventura llena de elementos y matices mágicos.

CLAVES PARA AUMENTAR LA CALIDAD DE TUS DÍAS
• Revisa y analiza cada uno de tus objetivos de vida y decide si en realidad son necesarios para experimentar la felicidad.

• Vive en el momento presente, atento a descubrir, conocer y disfrutar de cada experiencia y regalo que llega a tu vida.

• Mantén una actitud abierta, positiva y entusiasta, vence el temor y la negatividad.

• Evita compararte con los demás, recuerda que desde afuera no puedes conocer sus verdaderos sentimientos y sensaciones, mucho menos saber si son felices.

• Establece un equilibrio entre el tiempo que vas a invertir en la consecución de tus metas materiales y el tiempo para disfrutar de tu familia, de tus amigos y el de tu crecimiento personal.


Claves para acercarnos a otras PERSONAS

"Evita criticar y juzgar a los demás,
y resalta todas sus características positivas"


SONRÍE. Mantén siempre una buena actitud. Sólo una persona positiva y entusiasta puede acercarse a otros para compartir. Sonríe y siéntete a gusto en el mundo.

DA LO MEJOR DE TI. Sentirte dispuesto a dar y a compartir es indispensable. En lugar de pensar en cuánto va a costarte, en cómo van a devolvértelo o de qué manera va a beneficiarte, piensa en todo lo que puedes hacer para suavizar y animar la vida de esas personas. Recuerda que quien te lo devolverá será el universo al reconocer tu limpieza de intención.

ACÉRCATE A TUS PERSONAS QUERIDAS
. Muchas veces esperamos a que sean nuestros amigos o familiares quienes nos inviten. Da el primer paso, invítalos a compartir, y toma en cuenta todos los detalles que puedan hacerlos sentir bien.

DISCULPA CON FACILIDAD. No te quedes pegado en las pequeñas diferencias o en los desacuerdos sin importancia que pudieras haber tenido con algunos de ellos. Deja que el cariño y el recuerdo de todos los momentos especiales que han compartido sean los motivos que te impulsen a perdonar y a pasar la página.

ESTABLECE TUS LÍMITES. Aceptar a otros en tu vida puede llevarte a complacer demasiado, hasta el punto de perder tu derecho a decir no, si fuese necesario, poniendo en riesgo tu equilibrio. Atrévete a establecer ciertos límites o reglas, con claridad y gentileza, que te permitan tener una relación más sana y satisfactoria.

VENCE TUS TEMORES. Muchas veces el miedo a no sentirte capaz de manejar la situación, el temor a ser rechazado o pensar que no tienes todo lo que necesitas para invitarlos, hace que dejes pasar la oportunidad de compartir con más frecuencia. Vence el temor y atrévete a intentarlo.

SIGUE EL IMPULSO DE TU CORAZÓN. Cuántas veces has sentido el deseo o las ganas de invitar a unos amigos a casa, de acercarte a ellos para compartir o apoyarles en alguna situación particular… pero, al pensar en todo lo que tendrás que hacer o en cómo pueden reaccionar… prefieres postergarlo para otra oportunidad. Déjate llevar por el impulso de tu corazón y exprésalo.

SÉ SERVICIAL. Muéstrate siempre dispuesto a apoyar a otras personas, inclusive a los desconocidos. Actuar con solidaridad, conciencia y deseo de colaborar con los demás hará que el universo conspire para que siempre tengamos alguien con quien contar. Recuerda que tu acción debe ser absolutamente incondicional.

SIMPLIFÍCATE. No seas tan complicado, no te exijas demasiado para que también puedas disfrutarlo. Proponlo de la forma más sencilla posible, lo verdaderamente importante será el entusiasmo, el cariño y las ganas con la que le ofrezcas a otros tu hospitalidad, compañía, amistad y solidaridad.

DISFRUTA DEL CONTACTO CON OTRAS PERSONAS. Cuando dejamos de fijarnos en nuestras diferencias personales y comenzamos a reconocer los puntos afines, disfrutamos más del regalo de compartir con otros un buen momento. Evita juzgar y criticar a los demás, y resalta todas sus características positivas. Siéntete agradecido.


Para mayor información sobre estos temas puedes visitar www.maytte.com

La gente correcta en el viaje de la vida?

Clásicos Gerenciales
La gente correcta en el viaje de la vida?
Juan Carlos Caramés Paz / juancarloscaramespaz@gmail.com

Veamos algunas recomendaciones, para en la reflexión con la almohada nos comparemos positivamente con ellas…


1.- La gente que hace que las cosas sucedan…


El filántropo Andrew Carnegie dijo: "A medida que me pongo más viejo, presto menos atención a lo que los hombres dicen. Sólo miro lo que hacen". Encuentro que éste es un excelente consejo. Al observar lo que la gente hace, he descubierto que los que quiero conmigo son personas que hagan que sucedan las cosas. Estas personas descubren recursos en lugares que usted pensaba que eran estériles. Encuentran prospectos donde usted creía que no existían. Crean oportunidades donde usted pensaba que no había. Toman algo promedio y lo hacen excepcional. Nunca buscan excusas, siempre encuentran una manera de hacer que las cosas sucedan.


Hace unos veinte años leí un párrafo en una revista y lo recorté porque es un gran ejemplo de cómo alguien con un gran potencial realmente sabe hacer que las cosas sucedan. Se titulaba: "Benda no escriva". Hablaba de un vendedor que había sido contratado recientemente y que escribió su primer informe de ventas a la oficina matriz, luego de haber trabajado su territorio por una semana. Al gerente de ventas casi le dio un ataque al darse cuenta que había contratado como vendedor a un analfabeto. Esto era lo que decía el informe: "Bine y bicité a este grupo que nunca nos havia comprao nada hantes y les zaqué un guena orden. Aora boy pa Nueba Yor".


El gerente entró en pánico. Pero antes de llamar al vendedor para despedirlo, recibió un segundo informe. Decía "E estao aquí dos día y bendí medio miyón".


En este punto el gerente estaba realmente confundido. No podía conservar un vendedor analfabeta, pero no podía despedir al vendedor que había superado las ventas de todo el equipo de ventas. Entonces hizo lo que todo gerente promedio hace: Puso el problema en manos del presidente de la empresa.


Al día siguiente todos los del departamento de ventas se sorprendieron al ver las dos cartas del vendedor en el tablero de anuncio junto al siguiente memo del presidente: "emos estao desperdiciando demaciao tiempo tratando de escribil bien en bez de tratar de bendel. Todos debemos tratar de desplegar nuestras velas. Lean las dos caltas de nueztro bendedor estreya. Esta asiendo un gûen trabajo y toitos ustedes deberian ir y aser lo mesmo".


Aún en las peores circunstancias o con las mayores incapacidades, la persona con potencial hace que las cosas sucedan. El Dr. George W. Crane comentó: "Ningún trabajo tiene futuro. El futuro está en la persona que tiene el trabajo". Si quieres llegar lejos en el viaje del éxito, asóciese con otros que sepan hacer que las cosas sucedan.


2.- La gente que aprovecha las oportunidades…


Muchas personas son capaces de ver las oportunidades cuando ya han pasado. Pero ver las oportunidades venir, es un asunto muy distinto. Las oportunidades raras veces traen etiqueta. Por eso tiene que aprender a reconocerlas y cómo aprovecharlas.


Las mejores personas para llevar con usted en el viaje no se sientan en un sillón y esperan que las oportunidades lleguen. Asumen la responsabilidad de salir a su encuentro. Es como las dos maneras de esperar en el aeropuerto a alguien que no conoce. Una manera es hacer un letrero con el nombre de la persona que está esperando, pararse cerca de la zona de equipaje, mantener el letrero en alto y esperar que la persona lo encuentre.


Si lo ve, excelente. Pero si no lo ve, usted sigue esperando. La otra manera es averiguar cómo es la persona, buscar un lugar estratégico cerca de la puerta de llegada, y buscarlo hasta que lo encuentre. Hay un mundo de diferencia entre los dos enfoques.


Ellen Metcalf dijo: "Me gustaría enmendar la idea de estar en el lugar correcto en el momento oportuno. Hay mucha gente que estaba en el lugar correcto pero no se dieron cuenta. Tiene que reconocer cuando el lugar y el tiempo oportuno se reúnen y aprovechar la ventaja de esa oportunidad. Hay muchas oportunidades allá afuera. No puede sentarse y esperar". Los buenos líderes potenciales lo saben y tampoco se apoyan en la suerte. Según Walter P. Chrysler, fundador de la corporación automotriz que lleva su nombre: "La razón por la que tantas personas nunca llegan a ninguna parte en la vida es porque cuando llama la oportunidad, ellos se encuentran en el patio buscando tréboles de cuatro hojas".


Pregúntese: De la gente que le rodea. ¿Quién parece capaz de siempre reconocer las oportunidades y aprovecharlas? Las personas con esas cualidades son las que probablemente usted querrá llevar en su viaje del éxito.


3.- La gente que aprovecha las oportunidades…


Toda persona que le rodea ejerce algún efecto sobre usted y sobre su capacidad de cumplir su visión. Probablemente ha notado esto antes. Algunas personas parecen causarle dificultades y siempre toman de usted más de lo que dan a cambio. Otros le agregan valor, al mejorar todo lo que usted hace. Cuando se unen a su equipo, se desarrolla una sinergia que los lleva a ambos a un nuevo nivel.


Muchas personas maravillosas me han agregado valor a lo largo de los años. Muchos de ellos han puesto como la meta principal de su vida el ayudarme. Complementan mi debilidad y estimulan fortalezas. La presencia de ellos a mi lado realmente expande mi visión en el viaje. Solo, quizás hubiera logrado algún éxito. Pero ellos verdaderamente me han hecho mucho mejor de lo que hubiera sido sin ellos. Y en respuesta, siempre les he dado lo mejor de mí, he confiado en ellos incondicionalmente, les he dado oportunidades para hacer la diferencia, y he agregado valor a sus vidas.

Probablemente hay personas en su vida con las cuales usted experimenta este tipo de sinergia. ¿Puede pensar en alguien mejor para llevar en el viaje del éxito? Ellos no sólo le ayudarán a llegar lejos, sino que hará el viaje más ameno.

sábado, 5 de marzo de 2011

La paradoja de nuestro tiempo

Ab Imo Pectore


La paradoja de nuestro tiempo
Leoncio Landáez Otazo (*)

El presente artículo me fue enviado por Internet, y al igual y al estilo de mi fraterno amigo, José Botello Wilson, quiero compartirlo con todos mis lectores. Se trata de unos extraordinarios pensamientos escritos por George Carlin.


George Dennis Carlin nace en Nueva York, (12 de mayo de 1937) y fallece en Santa Mónica, California, USA. (22 de junio de 2008) Fue un cómico, actor y figura de la contracultura, conocido sobre todo por su famoso monólogo: "Siete Palabras que no se pueden decir por Televisión" (The seven famous words: We love you and we miss you). A causa de este texto llegó incluso a ser arrestado el 21 de julio de 1972 en el Festival de Verano de Milwaukee por obscenidades. Finalmente el caso fue desestimado en diciembre de ese mismo año. Fue nominado en el segundo puesto en la lista de la red de cable Comedy Central entre los 10 comediantes más importantes del mundo, por delante de Lenny Bruce y por detrás de Richard Pryor. Fue invitado varias veces al The Tonight Show durante la era de Johnny Carson y fue también la primera persona en ser anfitrión del popular show de la TV norteamericana Saturday Night Live.


Tras haber grabado veinticinco discos, catorce especiales de la HBO, publicado cinco libros, haber participado en varias películas y protagonizado su propia serie de televisión, Carlin murió el 22 de junio de 2008 a causa de un fallo cardíaco. El siguiente Mensaje de Carlin es una obra maestra. Si Ud. no la ha leído, tómese el tiempo para leerlo. Si ya lo leyó, tómese el tiempo para releerlo.


Este es el Mensaje de Carlin:


"La paradoja de nuestro tiempo es que tenemos edificios más altos y temperamentos más reducidos, carreteras más anchas y puntos de vista más estrechos. Gastamos más pero tenemos menos, compramos más pero disfrutamos menos. Tenemos casas más grandes y familias más chicas, mayores comodidades y menos tiempo. Tenemos más grados académicos pero menos sentido común, mayor conocimiento pero menor capacidad de juicio, más expertos pero más problemas, mejor medicina pero menor bienestar.


Bebemos demasiado, fumamos demasiado, despilfarramos demasiado, reímos muy poco, manejamos muy rápido, nos enojamos demasiado, nos desvelamos demasiado, amanecemos cansados, leemos muy poco, vemos demasiada televisión y oramos muy rara vez. Hemos multiplicado nuestras posesiones pero reducido nuestros valores. Hablamos demasiado, amamos demasiado poco y odiamos muy frecuentemente, Hemos aprendido a ganarnos la vida, pero no a vivir. Añadimos años a nuestras vidas, no vida a nuestros años. Hemos logrado ir y volver de la luna, pero se nos dificulta cruzar la calle para conocer a un nuevo vecino. Conquistamos el espacio exterior, pero no el interior. Hemos hecho grandes cosas, pero no por ello mejores.


Hemos limpiado el aire, pero contaminamos nuestra alma. Conquistamos el átomo, pero no nuestros prejuicios. Escribimos más pero aprendemos menos. Planeamos más pero logramos menos. Hemos aprendido a apresurarnos, pero no a esperar. Producimos computadoras que pueden procesar mayor información y difundirla, pero nos comunicamos cada vez menos y menos. Estos son tiempos de comidas rápidas y digestión lenta, de hombres de gran talla y cortedad de carácter, de enormes ganancias económicas y relaciones humanas superficiales. Hoy en día hay dos ingresos pero más divorcios, casas más lujosas pero hogares rotos. Son tiempos de viajes rápidos, pañales desechables, moral descartable, acostones de una noche, cuerpos obesos, y píldoras que hacen todo, desde alegrar y apaciguar, hasta matar. Son tiempos en que hay mucho en el escaparate y muy poco en la bodega. Tiempos en que la tecnología puede hacerte llegar esta carta, y en que tú puedes elegir compartir estas reflexiones o simplemente borrarlas.


Acuérdate de pasar algún tiempo con tus seres queridos porque ellos no estarán aquí para siempre. Acuérdate de ser amable con quien ahora te admira, porque esa personita crecerá muy pronto y se alejará de ti. Acuérdate de abrazar a quien tienes cerca porque ese es el único tesoro que puedes dar con el corazón, sin que te cueste ni un centavo. Acuérdate de decir te amo a tu pareja y a tus seres queridos, pero sobre todo dilo sinceramente. Un beso y un abrazo pueden reparar una herida cuando se dan con toda el alma. Acuérdate de tomarte de la mano con tu ser querido y atesorar ese momento, porque un día esa persona ya no estará contigo. Date tiempo para amar y para conversar, y comparte tus más preciadas ideas. Y siempre recuerda:


La vida no se mide por el número de veces que tomamos aliento, sino por los extraordinarios momentos que nos lo quitan". Cerrado el espacio.


(*) Profesor Titular UC