domingo, 18 de noviembre de 2012

Alquimia

La montaña mágica

Paulo Coelho



Ilustración Vanessa Balleza vanessa@ballezarte.com.ve Traducción Juan Campbell-Rodger / www.paulocoelhoblog.com

Según la enciclopedia, los cátaros creían en la existencia de dos dioses, un dios del bien (Dios) y otro del mal (Satán), que había creado el mundo material. Eso les llevó a hacer votos de castidad, pues se negaban a procrear y dar más adeptos al diablo. Se llamaban a sí mismos "perfectos," y estaban dispuestos al martirio para probar la importancia de su creencia.

El final simbólico del movimiento, que desencadenó las primeras cruzadas de las que se tiene noticia, tuvo lugar el día 15 de marzo de 1244 en la fortaleza de Montségur: después de un prolongado asedio, durante el cual se les dio a elegir entre la conversión al catolicismo o la muerte, aproximadamente 250 "perfectos", hombres, mujeres y niños, bajaron la montaña cantando y se tiraron a las llamas de la hoguera encendida con esa finalidad.

Durante mucho tiempo me interesé por el catarismo. En 1989 conocí a Brida O’Fern (más tarde, personaje de uno de mis libros), que había sido cátara en una encarnación anterior. A comienzos de aquel mismo año había conocido a Mónica Antunes, en aquella época sólo amiga mía, y hoy todavía amiga mía y agente literaria.

Como yo necesitaba, por razones espirituales, hacer el camino cátaro (una ruta que une los castillos/ fortalezas de los "perfectos"), la invité a tomar parte en un trecho del recorrido. Mónica y yo llegamos al pie de la montaña de Montségur en una tarde de agosto: habíamos planeado subirla al día siguiente.

Después de comer fuimos a charlar al lugar donde se había encendido la hoguera, casi 800 años antes (indicado por un insignificante monumento). Para provocar a Mónica, dije que tal vez sería interesante subir aquella misma noche. Ella respondió que no, y yo me sentí aliviado: ¿y si hubiera dicho que sí? En ese momento, para un auto, de la misma marca y color que el mío. Sale de él un irlandés y pregunta, como si fuéramos de la región, por dónde se puede subir a la roca. Le sugiero que lo haga con nosotros al día siguiente, pero él está decidido a subir esa misma noche: quiere ver la salida del sol allá en la cima, dice que tal vez él también fue cátaro en una vida anterior. ¿Podríamos prestarle una linterna? Y todo parece encajar: Brida, la obligación de hacer el camino cátaro, la broma minutos antes con Mónica, y ahora aquel hombre allí, con un auto igual al mío. Es una señal. Voy al hotel de la aldea donde estamos hospedados y consigo una linterna, la única que hay.

Mónica parece asustada, pero yo le digo que debemos seguir adelante. Señales, son las señales, le digo.

El recién llegado pregunta dónde está el camino. No importa, respondo, basta con subir. El camino es ir hacia la cima.

Y durante un tiempo que no consigo recordar, los tres escalamos por la noche una montaña que no conocemos, y donde la nieve sólo nos permite ver unos palmos delante de nosotros. Finamente, atravesamos las nubes, el cielo se llena de estrellas, hay luna llena, y, delante de nosotros, la puerta de la fortaleza de Montségur.


sábado, 11 de agosto de 2012

¿Qué hay de nuevo, viejo?

Cuando llego al cafetín en el Centro San Ignacio, Cinthya Machado Zuloaga me está esperando muerta de la risa. Se levanta y me da un beso, y el mesonero se acerca y me dice: “Usted es un marginal con suerte, ¿cómo hace esperar a la mujer más linda del mundo?” Cinthya sigue riéndose y dice: “Me estoy riendo porque ayer hubo cónclave en mi casa. Mi padre nos dio un discurso en la mesa y comenzó diciendo: Voy de frente y dando la cara contra Henriquito…”
El mesonero se acerca con el café negro y la botellita de agua Evian y, viendo a Cinthya, murmura: “¿No puede ser tan bella, Dios mío?” Y se marcha. Y dice Cinthya: “En casa mi padre se muere de la risa cada vez que Henriquito dice que es un candidato nuevo. Cada vez que Ramos Allup llega a la casa mi padre le pregunta: ¿Cómo está el hombre nuevo? Y después ironiza con una cosa que dijo el Ché Guevara, tú sabes, ese guerrillero que ustedes idolatran, pero que en la casa no lo queremos ver. Dijo algo así mi padre. ¿Quién me iba a decir a mi que el Ché Guevara iba a tener razón con eso del hombre nuevo?, y que además, los hombres nuevos fueran tan viejos. Como tú, Henry, y Barboza y Ledezma y el guerrillero Petkoff”.
Se ríe Cinthya y su belleza alumbra la tarde en el San Ignacio. “Y lo peor es que Henriquito no quiere mostrar a Ramos Allup, ni a Barboza, y mucho menos a Eduardo Fernández, quien lo apoya desde lejos, porque Julio Borges no quiere ver gente vieja al lado de Henriquito. Cuando mi padre está alegre la casa es una fiesta. Así que todavía me estoy riendo recordando lo que decía mi padre. Le decía cosas a Ramos Allup como la siguiente. Tú que los llamaste lechuguinos y petimetres, ahora Henriquito te llama hombre nuevo, es para morirse de la risa, Henry.  Después mi padre suelta una carcajada que Harold, el mayordomo, no lo puede creer, y se ríe también mientras le sirve el café a Ramos Allup, y Ramos Allup lo ve con rabia, porque no tolera que el mayordomo se le ría en la cara”.
Desde la barra, el mesonero sigue viendo a Cinthya y se pellizca, para ver si está soñando, porque no es posible que esté viendo tan cerca a una mujer tan bella. Y Cinthya dice: “Me acuerdo del Conejo Bugs, el Conejo de la suerte, que siempre pregunta: ¿Qué hay de nuevo, viejo? Y allí están AD y Copey esperando agazapados” Y se sigue riendo Cinthya.
 robertomalaver@gmail.com

domingo, 8 de julio de 2012

Rumbo a la excelencia
Si volviera a escribir “Benchmarking en los Procesos Humanos” (1/2)
Por: Amancio E. Ojeda Saavedra

En el año 2000 tuve la oportunidad de estar como líder de la Revista “Venezuela Júnior”, dado que ocupaba el cargo de Director de Mercadeo de JCI Venezuela. En esta revista se publicaban artículos de interés para los líderes, y en esos tiempos, el “Benchmarking Empresarial”, era un tema que me apasionaba, al mismo  momento hacia mi maestría en Ciencias de la Conducta, así  que decidí escribir un artículo donde haría una aproximación de la aplicación de la metodología del Benchmarking a lo que sería el cambio humano. Creo que fue mi primer artículo en el tema conductual.
Luego de 12 años de haber hecho  esa aproximación, me conseguí en mi memoria y en mis archivos de papel con la revista, y me pregunté: ¿Si escribieras este artículo nuevamente que le cambiarías? Confieso que la sola pregunta me aterró. Pero les dejo el artículo -tal cual lo escribí- y al final de éste les contaré mi opinión sobre el mismo y lo que hoy  cambiaría del mismo. Disfruten:
Preparando una conferencia sobre Benchmarking para organizaciones, desarrolle un modelo que podemos aplicar para aprender de nuestros semejantes con la finalidad de hacer aportes positivos a las organizaciones en las cuales nos desarrollemos.
Benchmarking Fue definido por Michael J. Spendolini como un “proceso sistemático y continuo para evaluar los productos, servicios y procesos de trabajo de las organizaciones que son reconocidas como representantes de las mejores prácticas, con el propósito de realizar mejoras organizacionales”. Definición desarrollada en función de las mejoras para la empresa, pero ¿Cómo podríamos aplicar esto a nuestras vidas? Aplicando los 5 pasos del ciclo de aplicación de Benchmarking, en un modelo aplicable a la conducta humana. Veamos:
1. Determinar a qué se le va aplicar Benchmarking: Los seres humanos somos resultados de conductas aprendidas. Algunas de ellas en la práctica generan malestar, agresiones, sabores amargos; o sus resultados no han sido los buscados.
Es por ello que para la aplicación de este primer paso debemos:
a) Puntualizar cuáles son estas conductas.
b) Enumerarlas
c) Colocarlas en orden de frecuencia para determinar cuál repito más a menudo. Es muy sencillo justificar las conductas, pero la intención de este paso es tan sólo ubicar las que no me han dado resultados, por ellos, sea cual sea la justificación, no dejemos de colocarlas en la lista.
2. Formar un equipo de Benchmarking: No somos los evaluadores más objetivos de nuestros cambios. Nuestra familia, amigos y colaboradores, pueden brindarnos su opinión asertiva sobre los avances de nuestros procesos, para reconocer en qué momento hubo repetición de la conducta que queremos extinguir y en qué momento hubo el cambio de la misma, para reforzarnos positivamente.
La semana próxima la parte final de esta entrega... 
@amanciojeda
amancio@alianzas.com.ve
Clásicos Gerenciales
Invierte en aprecio
Por: Juan Carlos Caramés Paz

¿Se siente usted apreciado por las personas con quienes trabajas?
Sí, es así, entonces probablemente le guste ir a trabajar cada día. Sin embargo, si no se siente apreciado, en ese caso puede que su trabajo sea solamente una forma de lograr que siempre haya comida sobre la mesa.
Todos nosotros esperamos que nos paguen por el trabajo que hacemos, a menos que hagamos trabajo voluntario. A la mayoría de los empleados que reciben salario le gustaría ganar más. Pero el principal factor de la satisfacción laboral no es la remuneración, sino el hecho de que la persona se sienta (o no) apreciada y valorada por el trabajo que hace.
De acuerdo con investigaciones, en más de cuatro continentes, el 64% de la gente que renuncia a su empleo lo hace porque no se siente apreciado. Esta estadística aplica a empleados de cualquier jerarquía, desde los directores ejecutivos hasta el personal de base operativa.
Hay algo en lo profundo de la psicología del ser humano que clama aprecio. Cuando esa necesidad se encuentra insatisfecha, disminuye la satisfacción laboral.
Una expresión que escucho en todas las empresas que visito, se parece a la siguiente: “No me iría si tan sólo supiera que ellos valoran el trabajo que hago. Al principio estaba muy entusiasmado, ante la oportunidad de crecimiento personal y profesional, que me daba mi puesto de trabajo. Sin embargo, ya me siento decepcionado”.
También escucho con más frecuencia todavía: “No se trata del dinero. Sucede que, haga lo que haga, sin importar cuánto trabaje o lo que logre, nunca oigo nada positivo. Si cometo un error, me lo dicen inmediatamente, pero si hago bien mi trabajo, solamente hay silencio”.
Otra que también he registrado, tiene que ver con: “Si el señor Pérez levantara un dedo para ayudarme con alguna tarea, me caería redonda y moriría de un paro cardíaco”.
Los tres relatos, recién descritos, solo muestran el efecto que causa sentir aprecio. Estos relatos se repiten una y otra vez, miles de veces, en diversos contextos laborales.
¿Por qué es tan fundamental sentirse apreciado en el contexto laboral?
Primero, porque para muchos pasamos más tiempo allí, que en otro lugar. Esa escala de tiempo, es clave en materia motivacional.
Segundo, porque cada uno de nosotros quiere saber que lo que hace tienen importancia. Si nadie nota el compromiso de una persona en hacer bien el trabajo, la motivación tiende a disminuir con el tiempo.  Stephen Covey, lo decía muy claro en su famoso libro “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva”: “Aparte de la supervivencia física, la mayor necesidad del ser humano es la supervivencia psicológica; el hecho de que lo comprendan, la afirmen, lo valoren, lo aprecien”.
Cuando las relaciones no se cultivan mediante el aprecio, los resultados son predecibles.
- Los miembros del equipo experimentarán una sensación de aislamiento de los demás y del objetivo de la organización.
- Los trabajadores tendrán la tendencia a desanimarse y pensarán: Siempre hay algo más que hacer, y nadie aprecia lo que hago.
-  A menudo los empleados comienzan a quejarse de su trabajo, sus colegas y su supervisor.
- Finalmente, los miembros del equipo laboral consideran la idea de dejar la organización y buscan otro empleo.
Expresar aprecio a los empleados y colegas parece bastante fácil y simple. En algunos aspectos lo es. Sin embargo, también sabemos que para que la expresión de aprecio sea eficaz en alentar a la otra persona, deben considerarse dos factores a considerar.
En primer lugar, para que el reconocimiento y el aprecio sean eficaces, deben individualizarse y expresarse personalmente. Intentar llevar a cabo una campaña general en toda la compañía, puede ser contraproducente y hasta generar una reacción negativa. Las personas quieren que el aprecio sea genuino. El personal muestra escepticismo hacia los programas en los que a los supervisores se les da la instrucción de “expresarle aprecio a cada miembro del equipo laboral por lo menos una vez por semana”. Aunque todos queremos saber que nos valoran, deseamos que sea auténtico, no forzado.
En segundo lugar, para que el aprecio surta efecto, el receptor debe percibirlo como valioso. No es cualquier reconocimiento o valoración. El efecto debe dar en blanco la motivación de la persona, en el momento oportuno y por la razón adecuada. Elevar la moral, fortalecer la superación, potenciar las ganas, es la oportunidad valiosa que genera un acto de apreciar.
Ya para finalizar, conteste a las siguientes preguntas, para que en sus repuestas, reflexione sobre la manera y su efectividad de apreciar.
1.- En una escala de 0-10, ¿Cuán apreciado se siente por parte de su supervisor inmediato?
2.- En una escala de 0-10, ¿Cuán apreciado se siente por parte de sus compañeros de trabajo?
3.- Cuando se siente desalentado en el trabajo, ¿Qué acciones de otras personas lo alimentan?
4.- Cuando desea expresar aprecio a sus colegas, por lo general, ¿De qué manera lo hace?
5.- ¿Cuán bien cree usted y sus compañeros de trabajo saben expresarse su aprecio entre sí?
6.- Cuánto le interesa descubrir maneras eficaces de apoyar y alentar a las personas con quienes trabajas para poder crear un entorno laboral más positivo?
Y última, dado que se ha demostrado que la satisfacción laboral de los empleados afecta a la satisfacción del cliente, ¿Cuán importante cree que es descubrir el nivel de satisfacción laboral que sienten aquellos a quienes usted supervisa?
Las respuestas positivas o negativas, que usted de, definen la efectividad de aprecio, y las consecuencias en motivación que ellas atraen a la cultura de efectividad laboral, en términos de productividad y estilo de tratar a los clientes. Cuando los empleados afirman tener mayores niveles de satisfacción en su trabajo, esto se asocia a una calificación más positiva en atención al cliente.
Si mejora la calidad de expresar su aprecio hacia los demás, pronto las consecuencias positivas se verán. Fuente: Adaptación propia, de ideas de Gary Chapman.
@juanccarames
juancarloscaramespaz@gmail.com

domingo, 6 de mayo de 2012

Manual para subir montañas.

Alquimia

Manual para subir montañas
Paulo Coelho --www.paulocoelhoblog.com



--Ilustración Vanessa Balleza vanessa@ballezarte.com.ve --Traducción Juan Campbell-Rodger

Escoge la montaña que deseas subir: No te dejes llevar por los comentarios de los demás, que dicen "esa es más bonita", o "aquella es más fácil". Vas a gastar mucha energía y entusiasmo en alcanzar tu objetivo, y por lo tanto eres el único responsable y debes estar seguro de lo que estás haciendo.

Aprende a llegar a ella: Muchas veces, vemos la montaña de lejos, hermosa, interesante, llena de desafíos. Pero cuando intentamos acercarnos, ¿qué ocurre? Que está rodeada de carreteras, que entre tú y tu meta se interponen bosques, que lo que parece claro en el mapa es difícil en la vida real. Por ello, intenta todos los caminos, todas las sendas, hasta que por fin un día te encuentres frente a la cima que pretendes alcanzar.

Aprende de quien ya caminó por allí: Por más que te consideres único, siempre habrá alguien que tuvo el mismo sueño antes que tú, y dejó marcas que te pueden facilitar el recorrido; lugares donde colocar la cuerda, picadas, ramas quebradas para facilitar la marcha. La caminata es tuya, la responsabilidad también, pero no olvides que la experiencia ajena ayuda mucho.

Los peligros, vistos de cerca, se pueden controlar: Cuando empieces a subir la montaña de tus sueños, presta atención a lo que te rodea. Hay despeñaderos, claro. Hay hendiduras casi imperceptibles. Hay piedras tan pulidas por las tormentas que se vuelven resbaladizas como el hielo. Pero si sabes dónde pones el pie, te darás cuenta de los peligros y sabrás evitarlos.

El paisaje cambia, así que aprovéchalo: Claro que hay que tener un objetivo en mente: llegar a lo alto. Pero a medida que se va subiendo, se pueden ver más cosas, y no cuesta nada detenerse de vez en cuando y disfrutar un poco del panorama alrededor. A cada metro conquistado, puedes ver un poco más lejos; aprovecha eso para descubrir cosas de las que hasta ahora no te habías dado cuenta.

Respeta tu cuerpo: Sólo consigue subir una montaña aquel que presta a su cuerpo la atención que merece. Tú tienes todo el tiempo que te da la vida, así que, al caminar, no te exijas más de lo que puedas dar. Si vas demasiado deprisa, te cansarás y abandonarás a la mitad. Si lo haces demasiado despacio, caerá la noche y estarás perdido.

Respeta tu alma: No te repitas todo el rato: "Voy a conseguirlo". Tu alma ya lo sabe. Lo que ella necesita es usar la larga caminata para poder crecer, extenderse por el horizonte, alcanzar el cielo. De nada sirve una obsesión para la búsqueda de un objetivo, y además termina por echar a perder el placer de la escalada.

Prepárate para caminar un kilómetro más: El recorrido hasta la cima de la montaña es siempre mayor de lo que pensabas. No te engañes, ha de llegar el momento en que aquello que parecía cercano está aún muy lejos. Pero como estás dispuesto a llegar hasta allí, eso no ha de ser un problema.

Alégrate cuando llegues a la cumbre: Llora, bate palmas, grita a los cuatro vientos que lo has conseguido, deja que el viento allá en lo alto purifique tu mente, refresca tus pies sudados y cansados, abre los ojos, limpia el polvo de tu corazón.

Haz una promesa: Aprovecha que has descubierto una fuerza que ni siquiera conocías, y di que a partir de ahora, y durante el resto de tus días, la vas a utilizar.

Cuenta tu historia: Di a todos que es posible, y así otras personas sentirán el valor para enfrentarse a sus propias montañas.

El cientifico y el Visionario

Alquimia

El científico y el visionario
Paulo Coelho --www.paulocoelhoblog.com





Albert Einstein, que tanto se adelantó a su tiempo al desarrollar una teoría que revolucionó el mundo y el pensamiento filosófico, por otro lado, era una persona que, a pesar de que sabía que la mayor parte de los fenómenos físicos se puede explicar, era consciente de que no podía comprenderlo todo. Mantuvo su corazón y su mente abiertos, reverenciando también las cosas que no podía colocar en ecuaciones matemáticas.

Einstein no era un hombre religioso, pero tenía un profundo respeto por la vida y por el ser humano.

En el mundo de hoy, cuando la gente tiene explicaciones para todo y ridiculiza cualquier tema que no cuadre dentro del pequeño universo que ha creado, vale la pena recordar algunas de las palabras del mayor y más importante científico del siglo XX:
Nada sucede porque sí: "Dios no juega a los dados con el Universo".

Los mediocres son siempre críticos: "Los espíritus generosos, al buscar un camino diferente y utilizar su inteligencia con valor y honestidad, siempre encontrarán una oposición feroz por parte de las mentes mediocres. Pero la imaginación es más importante que la cultura, porque el hombre que sólo es culto, termina rodeado de límites, mientras que la imaginación puede dar la vuelta al mundo".

Respeto al misterio: "El sentimiento más importante y más bello que el hombre puede experimentar es su respeto al misterio; éste es la fuente de todo el arte y la ciencia. Quien no puede contemplar el mundo así, tiene los ojos cerrados".

Ciencia y religión: "La religiosidad cósmica es la más fuerte y la más poderosa de todas las herramientas de investigación científica. La ciencia sin religión está incompleta, y la religión sin ciencia es ciega. Todas las religiones, artes o ciencias, son frutos del mismo árbol, cuya única aspiración es hacer más digna la vida del hombre, o sea, permitir que el individuo se eleve por encima de la simple existencia física y sea libre".

Dejar espacio a la improvisación: "Si las leyes de la matemática quieren ser la base de la realidad, entonces no pueden ser fijas. Si las leyes de la matemática son fijas, entonces no están basadas en la realidad. Si yo supiese exactamente a dónde quiero llegar, no podría llamarlo "investigación", ¿no es cierto?

Sobre su mayor descubrimiento: "A veces me pregunto cómo llegué a la teoría de la relatividad: creo que una persona normal nunca deja de pensar en términos de espacio y tiempo, pero como mi desarrollo intelectual fue lento y atrasado, sólo empecé a pensar en esos términos cuando ya era casi un adulto. ¿Cómo podría explicar mi teoría de una manera más simple? Pon tu mano sobre una placa caliente durante un minuto, y te parecerá una hora. Siéntate junto a una chica hermosa durante una hora, y te parecerá un minuto: he ahí la teoría de la relatividad".

La muerte es el demonio: "El más tonto de todos los temores es el miedo a morir, ya que con los muertos nunca puede pasar nada malo. Y el peor castigo del demonio fue hacernos pagar un alto precio por todo lo bueno que ofrece la vida: o bien es malo para la salud, o hace que nos torturemos el alma, o engorda".


Cuando de las rutinas se trata

Rumbo a la excelencia
Cuando de las rutinas se trata
Por: Amancio E. Ojeda Saavedra 

Existen una cantidad de creencias basadas en “las rutinas” que en su mayoría están relacionadas con aspectos negativos de las mismas, pero no siempre es así.
Poseer y hacerse conscientes de las rutinas que se practican a diario, trae una serie de beneficios que permiten descubrir habilidades, competencias y procesos aprendidos. Estas son cosas que nos aportan las rutinas:     
? Permiten hacer las cosas de manera inconsciente; lo cual es un indicador que se pasó de una tarea que “no se sabía hacer” a una tarea que “se hace de manera automática”.
? El nivel de perseverancia que se tiene para mantenerse en la práctica de una actividad. Lo cual en muchas oportunidades desestimamos. 
? Muestran la capacidad de reacción ante los cambios. El que una actividad se “salga de la rutina” genera una reacción al cambio, que puede ser favorable o no, pero que es bueno saberlo para autoevaluarse. 
? Nos hacen sentir en lugar “seguro”, y esto genera una tranquilidad emocional necesaria para crear nuevos espacios de acción. 
Lo anterior nos permite conocer que no todo está perdido en las rutinas, que sí existen razones para tenerlas, disfrutarlas y valorarlas.  
El otro lado  
Sin duda que quien permanece durante mucho tiempo en una rutina se le genera una sensación de hastío y pérdida de emoción, comienza a dejar de activar su capacidad creadora y  es conducido por lo que ya sabe, esto puede traer ciertas consecuencias que presento a continuación: 
? La zona cómoda que generan, aquietan y en muchos casos duermen las ganas de seguir aprendiendo nuevas y mejores cosas. 
? Siembran la creencia que esa rutina es un lugar seguro y que será para siempre, cosa que pocas veces es así. La seguridad que ofrecen las rutinas son momentáneas.   
? Minan la capacidad y la confianza personal para asumir y vivir nuevos desafíos. 
? Logran desarrollar un “hábito de conformismo”, que se contrapone a la necesidad de buscar la mejora continua, la innovación y la transformación de las cosas para mejor. 
Viendo ambos lados de las rutinas, es necesario  ser conscientes que no son unas enemigas, tampoco son el lugar ideal, son sencillamente: un lugar para llegar; permanecer para aprender; y luego buscar un nuevo espacio para evolucionar.  
Una invitación
El próximo 10 y 11 de mayo tendremos el curso de formación de facilitadores “9 Estrategias para facilitar el Aprendizaje”, contáctanos al 0424-415.26.80 para informarte cómo puedes participar.
@amacioojeda
amancio@alianzas.com.ve

sábado, 14 de abril de 2012

VIVE! de Charles Chaplin.

"Ya perdoné errores casi imperdonables.
Trate de sustituir personas insustituibles,
de olvidar personas inolvidables.
Ya hice cosas por impulso.
Ya me decepcioné con algunas personas,
mas también yo decepcioné a alguien.

Ya abracé para proteger.
Ya me reí cuando no podía.
Ya hice amigos eternos.
Ya amé y fui amado pero también fui rechazado.
Ya fui amado y no supe amar.
Ya grité y salté de felicidad.
Ya viví de amor e hice juramentos eternos,
pero también los he roto y muchos.

Ya lloré escuchando música y viendo fotos.
Ya llamé sólo para escuchar una voz.
Ya me enamoré por una sonrisa.
Ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y...

Tuve miedo de perder a alguien especial
y termine perdiéndolo
¡¡pero sobreviví!!
¡¡Y todavía vivo!!
No paso por la vida.
Y tú tampoco deberías sólo pasar...

¡¡¡VIVE!!!

miércoles, 4 de enero de 2012

Mogo no quiere dejar de mejorar

Alquimia

Mogo no quiere dejar de mejorar

Paulo Coelho
--www.paulocoelhoblog.com



--Ilustración Vanessa Balleza vanessa@ballezarte.com.ve --Traducción Diego Chozas

(Una historia enviada por Shirlei Massapust)
Hace muchos años, vivía en China un joven llamado Mogo, que se ganaba el sustento picando piedras. Aunque era sano y fuerte, el muchacho no se conformaba con su destino, y se quejaba día y noche. Tanto blasfemó contra Dios, que su ángel de la guarda acabó apareciendo.

­Tienes salud, y toda una vida por delante ­dijo el ángel­. Todos los jóvenes empiezan haciendo algo como tú. ¿Por qué te quejas constantemente? ­Dios fue injusto conmigo, y no me dio una oportunidad para crecer ­respondió Mogo.

Preocupado, el ángel se presentó ante el Señor, pidiendo ayuda para que su protegido no acabase perdiendo el alma.

­Que se haga tu voluntad ­dijo el Señor­. Todo lo que Mogo quiera, le será concedido.

Al día siguiente, Mogo picaba piedras cuando vio pasar un carruaje que transportaba a un noble cubierto de joyas. Pasando las manos por el rostro sudoroso y sucio, Mogo dijo con amargura: ­¿Por qué yo no puedo ser noble también? ¡Ese es mi destino! ­¡Lo serás! ­murmuró el ángel con inmensa alegría.

Y Mogo se transformó en el dueño de un palacio suntuoso, con muchas tierras, rodeado de sirvientes y caballos. Una tarde, el calor era insoportable; incluso debajo de su sombrilla dorada.

Mogo sudaba como en el tiempo en que picaba piedras. Entonces se dio cuenta de que no era tan importante como pensaba: por encima de él había príncipes, emperadores y sobre todos ellos estaba el sol, que no obedecía a nadie.

­¡Ah, ángel mío! ¿Por qué no puedo ser el sol? ¡Ese debe ser mi destino! ­se lamentó Mogo.

­¡Pues lo serás! ­exclamó el ángel, escondiendo su tristeza ante tamaña ambición.

Y Mogo se convirtió en el sol, como deseaba.

Mientras brillaba en el cielo, admirado con su gigantesco poder, un punto negro comenzó a avanzar hacia él. La mancha oscura fue creciendo, y Mogo se dio cuenta de que era una nube, extendiéndose a su alrededor, y haciendo que ya no pudiese ver la Tierra.

­¡Ángel! ­gritó Mogo­ ¡La nube es más fuerte que el sol! ¡Mi destino es ser nube! ­¡Lo serás! ­respondió el ángel.

Mogo se transformó en nube, y le pareció que había realizado su sueño.

­¡Soy poderoso! ­gritaba, oscureciendo el sol.

­¡Soy invencible! ­tronaba, persiguiendo a las olas.

Pero, en la costa desierta del océano se erguía una inmensa roca de granito, tan vieja como el mundo. Mogo pensó que la roca lo desafiaba, y desencadenó una tempestad que nunca antes se había visto en el mundo.

Pero la roca continuaba en su lugar.

­¡Ángel! ­sollozaba Mogo­ ¡La roca es más fuerte que la nube! ¡Mi destino es ser una roca! Y Mogo se transformó en roca.

­¿Quién podrá vencerme ahora? ­se preguntaba a sí mismo­. ¡Soy el más poderoso del mundo! Y así pasaron varios años hasta que, cierta mañana, Mogo sintió un pinchazo agudo en sus entrañas de piedra. A continuación escuchó golpes sordos, insistentes, y una vez más el dolor gigantesco. Loco de espanto, gritó: ­¡Ángel! ¡Alguien está queriendo matarme! ¡Él tiene más poder que yo, y yo quiero ser como él! ­¡Y lo serás! ­exclamó el ángel, llorando.

Y de esta manera Mogo volvió a picar piedras.


Lenin desciende a los infiernos

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Lenin desciende a los infiernos

Paulo Coelho
--www.paulocoelhoblog.com



--Ilustración Vanessa Balleza vanessa@ballezarte.com.ve --Traducción Montserrat Mira

Después de hacer la Revolución Rusa, acabar con las diferencias de clases sociales y dedicar su vida entera al comunismo, Lenin finalmente muere. Por ser ateo, termina yendo al infierno.

Al llegar allí, descubre que la situación es peor que en la Tierra: los condenados son sometidos a sufrimientos increíbles, no hay alimento para todos, los demonios son desorganizados, Satanás se comporta como un rey absoluto, sin ningún respeto por sus empleados o por las almas en pena que sufren el suplicio eterno.

Lenin, indignado, se rebela contra la situación: organiza manifestaciones, hace protestas, crea sindicatos con diablos descontentos, incentiva rebeliones. En poco tiempo, el infierno está cabeza para abajo: nadie respeta ya la autoridad de Satanás.

Satanás ya no sabe qué hacer: ¿cómo puede funcionar su reino, si aquel rebelde está subvirtiendo todas las leyes? Intenta un encuentro con él, pero Lenin, alegando no conversar con opresores, manda un recado a través de un comité popular diciendo que no reconoce la autoridad del Jefe Supremo.

Desesperado, Satanás va hasta el cielo para conversar con San Pedro.

­¿Te acuerdas de aquel sujeto que hizo la Revolución Rusa? ­pregunta Satanás.

­Nos acordamos muy bien ­responde San Pedro­. Un comunista. Odiaba la religión.

­Es un buen hombre ­insiste Satanás­. Aunque tenga sus pecados, no merece el infierno; al fin y al cabo, procuró luchar por un mundo más justo. En mi opinión, debería estar en el cielo.

San Pedro reflexiona algunos momentos.

­Creo que tienes razón ­dice finalmente­. Todos nosotros tenemos nuestros pecados, hasta yo mismo llegué a negar a Cristo tres veces. Envíalo para aquí.

Loco de contento, Satanás regresa a su casa y envía a Lenin directo al cielo. Enseguida, con mano de hierro y alguna violencia, termina con los sindicatos de demonios, disuelve el comité de almas descontentas, prohíbe asambleas y manifestaciones de condenados.

El infierno vuelve a ser el famoso lugar de los tormentos que siempre asustó al hombre. Loco de alegría, Satanás se pone a imaginar qué es lo que debe de estar pasando en el cielo. "¡En cualquier momento San Pedro estará llamando aquí, pidiendo que Lenin retorne!", ríe. "¡Debe haber transformado el Paraíso en un lugar insoportable!" Pasa el primer mes, pasa un año entero, y ninguna noticia del cielo. Satanás resuelve llegarse hasta allí para ver lo que está sucediendo. Encuentra a San Pedro en la puerta del Paraíso.

­¿Y que tal, cómo van las cosas? ­pregunta.

­Muy bien ­responde San Pedro.

­¿Pero está realmente todo en orden? ­¡Claro! ¿Por qué no habría de estar? ­Escucha, San Pedro, ¿aquel comunista que te mandé, se ha portado bien? ­¡Muy bien! ­¿Ninguna anarquía? ­Al contrario. Los ángeles son más libres que nunca, las almas hacen lo que desean, los santos pueden entrar y salir sin horario fijo.

­¿Y Dios, no se queja de este exceso de libertad? San Pedro mira, con cierta piedad, al pobre diablo que tiene enfrente.

­¿Dios? Camarada, ¡Dios no existe!