lunes, 14 de diciembre de 2015

Clásicos Gerenciales
“María”, los grandes logros se construyen de valientes pasos
Por Juan Carlos Caramés
Son tus decisiones y no tus condiciones lo que determina tu destino
En días recientes, en un espectacular campamento de aventura gerencial, entrenaba al equipo de líderes de una gerencia clave, de una empresa de la zona industrial.
Este entrenamiento consistía en poner a prueba las habilidades de equipo y liderazgo, retando destrezas para superar obstáculos y hacerlos en el menor tiempo posible; analizando las mejores reacciones y demostrando un excelente control emocional.
La gerencia estaba integrada por diez participantes, dos hombres y ocho mujeres, una de ellas, por cierto se llamaba “María”, con disfunciones físicas claras en uno de sus brazos y manos, y en un pie.
Todos los participantes se distribuyeron en dos equipos de cinco integrantes, un hombre en cada equipo y cuatros mujeres para afrontar un rally de veinte (20) retos.
Al equipo que le tocó “María”, se le veía con cara de preocupados, un tanto inconformes por su presencia, para todos los retos que esperaban. El otro equipo, se le escuchaba el murmullo de agradecimiento de no tener a “María” en el equipo.
De inmediato comenzaron los retos, con la foto del día.
Recuerdo el primer reto, todos montados en un bote, remando con las manos. El equipo con “María” perdió esa prueba, pues la limitación de ella se sintió en la falta de impulso colectivo.
En algunos retos “María” hasta no participaba, pero su equipo se la ingeniaba para ganar algunos de ellos. Era un verdadero mano a mano, con algunas desventajas.
La tarde llegaba a su final, ya con muchos retos superados. La diferencia entre ambos equipos era apenas de diez puntos. Parecía que “María” hacía que los integrantes de su equipo se exigieran más, denotando un cansancio más marcado que el otro equipo. Ella siempre se disculpaba con su equipo, cada vez que perdían un reto por ella.
Nos acercábamos al final, sólo quedando dos pruebas. El penúltimo consistía en lanzarse al agua todos los integrantes de cada equipo, en el medio de una gran laguna, y llegar todos juntos a la orilla. Todos estaban con chaleco salvavidas. En el equipo de “María”, tres de sus integrantes no sabían nadar (y por supuesto (María era uno de ellos). En el otro equipo sólo uno no sabía nadar, pero cuando se lanzaron al agua, éste se descontroló de tal manera, que entró en pánico, haciendo que su equipo llegara en segundo lugar a la orilla.
Ahora la diferencia era de sólo cinco puntos, llegando al último reto de la tarde, un tanto audaz y extremo. Consistía en ver cuál era el equipo que aguantara más descalzos, con sus pies metidos en una gran cubeta llena de agua con hielo. Todos los integrantes tenían que pasar, para ver cuál equipo duraba más tiempo.
Para el equipo de “María”, esta prueba era empatar. Para el otro, ganar.
Cada equipo preparó su estrategia, como era costumbre antes de cada reto. Para mi sorpresa, colocaron a “María” de primera. Los minutos pasaban, mientras que el otro equipo, rotaba y rotaba a cada integrante. La prueba finalizó con el último participante que rotó, mientras que “María” participaba inmóvil en su cubeta. Todos estaban asombrados al verla, todavía allí, mientras ningún miembro de su equipo había pasado.
Un participante del equipo perdedor comentó: “Aquí hubo trampa”, acercándose hasta donde estaba “María”, para verificar si ella tenía alguna protección en sus pies. A lo que María, y ya le quito las comillas, expresó, con su acostumbrada voz pausada: “Un hubo trampa como puedes ver. Lo que pasa es que yo hago terapia todos los días con hielo, para activar la circulación de la sangre en mi pie derecho y en mi mano izquierda, pues poca sensibilidad tengo en ellos. El hielo me sirve para fortalecer la circulación de la sangre y con ello la activación de mis músculos. Puedo durar el tiempo que yo quiera, mientras cada uno de ustedes sólo instantes”.
El silencio adornó el atardecer y lo hizo brillar para todos. Por cierto el equipo de María empataba la contienda, la cual al final ganó con un último reto de creatividad, dando una gran lección a todos los participantes y hasta al instructor…
María demostró que hay más debilidades mentales que físicas, en muchos de todos nosotros.
María alimentó de ganas a su equipo, enseñándoles que una dificultad no es motivo para fracasar y menos para bajar la guardia. En los momentos de la verdad, la fuerza yace más en el corazón que en un tribunal de razones.
María enseñó que cada uno tiene el mismo valor en un equipo enfocado en acción. Nadie es más, nadie es menos, todos somos todos, indispensables en la consolidación de resultados alentadores. María demostró, por lo menos ese día, ser más fuerte que muchos, más valiente que algunos, más colaboradora que el promedio. ¡Gracias María por tantas lecciones ese día!
@juanccarames
juancarloscaramespaz@gmail.com

No hay comentarios: