domingo, 20 de marzo de 2016

Dividendos de ser orgulloso

Clásicos Gerenciales
Dividendos de ser orgulloso
Por Juan Carlos Caramés
“El orgullo no es grandeza sino hinchazón, y lo que está hinchado parece grande, pero no está sano”… San Agustín
Todos los días, la vida nos regala la oportunidad de aprender a ser mejor y a llevar más ligero, cualquier carga como actitudes y posturas, con que filtramos nuestra actuación, en la rutina de la existencia. Una de esas cargas, que pesa mucho, y poca gente lo sabe, es la de ser orgulloso.
Todos hemos sigo orgullosos en algún momento, pero si ésta actitud, tiene que ver con los siguientes diez aspectos, que voy a mencionar, entonces debes comenzar a introducir en tu vida, algunos cambios, para que ella sea más ligera, placentera y positiva.
El orgullo tiene que ver con la autoestima exagerada o elevada, petulancia, engreimiento, que afecta la personalidad de cualquier persona. Cuando es muy alta, produce algunas de las siguientes posturas en la vida…
1.- Sufre de “Yoismo”, yo tal cosa, yo hago, yo soy el mejor, nadie puede como yo, yo me merezco. Todo lo que dice, hace y piensa es perfecto.
2.- No le gusta demostrar sus debilidades y menos que se las hagan notar en público. Le molesta sentirse inferior, consigo mismo, hasta darle la espalda a cualquier persona, sin sentir menor remordimiento.
3.- No sabe pedir perdón. Le cuesta hacerlo, porque considera que son los demás los que lo tienen que hacer, acercarse a ellos, y pedir perdón o algún tipo de disculpa, ya que ellos son perfectos. Salomón, escribió una vez: “Donde hay soberbia, allí habrá ignorancia; pero donde hay humildad, habrá sabiduría”. Perdonar no cambiará el pasado pero sana tu presente.
4.- Son pocos humildes, ya que se creen el centro de lo mejor, y nadie está a su altura. “Ellos son todo”, y cualquiera que los rete desata una batalla campal, en su interior, que les hace hacer cosas poco sutiles, delante de quien sea y sin arrepentimiento.
5.- Les duele cinco veces más cualquier desprecio, pues hiere su ego interior más profundo. No les gusta sentirse inferior ante nadie, siendo capaces de pisotear a quien sea por ello.
6.- Esconden bien su pasado, tan a fondo, que les puede generar inseguridades propias. Es un secreto tan guardado, que prefieren sufrirlo o convertirse en su propio mártir.
7.- Lastiman a la gente, pues desarrollan un acorazado de invulnerabilidad ante cualquier sentimiento que los haga sentir inferior. No les importan llevarse por delante a quien sea.
8.- Les gustan las máscaras, para que nadie se dé cuenta de su frialdad ante los sentimientos que los afectan.
9.- Primero ellos, segundo ellos, tercero ellos, cuarto ellos y quinto, las últimas anteriores. Son egoístas, cuando se trata de mostrar ninguna debilidad. Se ofenden fácilmente por cualquier cosa que los afecte, demostrando su verdadero carácter y atropellamiento.
10.- Por su fantasía, de creerse los mejores, les cuesta cambiar o mejorar, hasta el punto de estancarse en cualquier aspecto, que les hace daño.
Puedo seguir enumerando más características, pero con ellas bastan, como para que tú te auto califiques. La escala puede ir de uno a diez, por cada aspecto. Si al sumar tú puntaje da más de 50, entonces debes leer las siguientes reflexiones…
“Si no se modera tu orgullo, él será tu mayor castigo…” Dante Alighieri
Una persona orgullosa le cuesta ceder, generando sin querer relaciones ganar perder. Siempre se gana la enemistad, constantemente, de alguien, incluyendo cualquier ser cercano o lejano.
El corazón de una persona orgullosa es más oscuro que el corazón de cualquier persona, pues éste está alimentado de rabia, celos, falta de perdón, arrogancia y soberbia, lo que llena a la sangre de exceso de cortisol. 
Una persona orgullosa complica los malentendidos, perdiendo tiempo de su vida en recordarlos y en no solucionarlos. Las cosas sencillas las enreda, extendiendo sus consecuencias.
Se aleja de sus seres queridos, pues éstos no se salvan de su arrogancia y la soberbia. 
Una persona orgullosa produce un cinismo placentero, hasta sin sentir ningún grado de arrepentimiento. Ellos son una consecuencia de su propia profecía. Ello conlleva a un dolor y sufrimiento plural. 
El orgullo les convierte en personas inflexibles, complicadas para trabajar en equipo o poseer una pareja. Les cuesta reconocer sus errores y culpando a los demás de fallas y fracasos. Son ofuscados por naturaleza, lo que los convierte, a corto y mediano plazo, en rechazados y conflictivos.
Concluyo esta parte diciendo, las personas orgullosas desean tener con anhelo reconocimiento y alabanzas, y al no tenerlas o escucharlas, su inseguridad se transforma en la más cruel y dolorosa realidad.
@juanccarames
juancarloscaramespaz@gmail.com

No hay comentarios: