domingo, 13 de febrero de 2011

¡Son palabras para meditar en domingo!o

Palabras para meditar en domingo
Hernani Zambrano Giménez / hernaniz@yahoo.com

Es una constante en nuestros días. Es ecología agonizante. Suenan las alarmas del planeta amenazado. Lluvias y nevadas intensas, sequías asfixiantes. No es moda de intelectuales criticones; es la amenaza de muerte real de esa casa que llamamos Tierra. Es la respuesta a nuestra irresponsabilidad ciudadana y planetaria. Una creciente preocupación moviliza los sentimientos. ¿Estamos preparados para afrontar ese reto? En medio de un lamento hiriente se expresó el ecologista Bob Hunter, cuando dijo: "¡Qué triste será cuando el último árbol sea cortado, cuando el último río desaparezca envenenado en lodo químico, y el último pez aparezca muerto en una playa contaminada. Descubriremos, entonces, el frío drama de saber que no podemos comernos el dinero que hemos amasado!". Descubriremos con pesar que somos unos ricos, sin capacidad para comprar felicidad o belleza. Sabremos que nos vamos quedando solos, poco a poco, en este universo...

Inmensidad del universo

En la naturaleza todo se mide en magnitudes que impresionan; miramos en millones de colores, y en sonidos tan perfectos, como el que escuchamos -silenciosos- con la caída del rocío matutino. Pero en la naturaleza también hay instantes hechos a la medida de nuestra esencia humana, para tocar y ser tocados; para experimentar el vínculo espectacular del ser. Hay instantes para vivir los sentimientos infinitos. Lo dijo Walt Whitman, el poeta del yo y del nosotros, del vigor, del sudor y del ardor, para quien, en la construcción de un Nuevo Mundo, todo es importante y sagrado: "Una brizna de hierba no es inferior a la jornada sideral de las estrellas". Poeta vibrante, cuando con firmeza dijo: "Yo sé que el pasado fue grande y que el futuro será grandioso; y que ambos -pasado y presente- se unen en el presente; y que donde estoy y estamos hoy está el centro de todos los días, el centro de todas las razas". Es la búsqueda de la grandeza del ser…

Grandeza de todos los seres

Naturaleza y vida necesitan continuar el viaje infinito hacia el futuro. Necesitan armonizar sus esencias para crecer y perfeccionar sus bellezas. Sobre esta excelencia de lo natural y de la vida, Walt Whitman, el poeta, dijo: "No torturo mi espíritu ni para defenderlo ni para que me comprendan. Yo sé que las leyes elementales jamás piden perdón (existen para ejecutarse). Por eso, existo tal cual soy. Si nadie en el mundo me ve, me siento contento; y si todos me ven, también estoy contento. Yo soy el poeta de la mujer, tanto como el poeta del hombre. Y digo que en la naturaleza es tan grande ser mujer como ser hombre, pero nada hay tan grande como ser la madre de los hombres". Es la grandeza de los seres, en sus máximas y dignidades, en sus responsabilidades y en sus existencias.

Cada ser es centro, es principio y fin

Para los optimistas y auténticos, el ser humano es el centro, principio y fin, de todo lo que existe. Esta posición honorífica debemos asumirla con entereza, con responsabilidad y total humildad. Esta exultación del Ser la recogió Whitman en una frase gloriosa, cuando dijo que "cada uno de nosotros es inevitable e ilimitado, y posee derechos divinos sobre la tierra, que nos complementa". […] Entre todas las gentes -escribió Whitman- me considero a mí mismo no más y no menos que un grano de cebada, y sea bueno o malo lo que diga de mí, lo será también lo que diga de la gente. […] Aspiro el aire, pero aun dejo bastante para los demás". De esa totalidad venimos, y hacia esa totalidad estamos dirigidos.

Limpieza y ternura es armonía del ser

Es una tragedia pensar que vivimos para superar a los demás, en una competencia sin sabor ni sentido; nuestros esfuerzos deben dirigirse a controlar el amargo egoísmo, superándonos a nosotros mismos; sin molestar a nuestros semejantes; porque una vida digna, de retos, pero en armonía con los demás, y con una voluntad férrea por delante, es una larga lección de auténtica humildad. En este sentido, en sus poemas del "Canto a mí Mismo", el poder expresivo de Walt Whitman impresiona al decir: "Límpida y tierna es mi alma. Y límpido y tierno es mi cuerpo: todo lo que no es mi alma también. […] Lo visible es la prueba de lo invisible, hasta que lo visible se haga invisible y sea probado a su vez". Limpieza y ternura son condiciones de una misma cualidad excelsa, expresadas en la armonía del ser.

Escoger los sueños y vivirlos

Preguntar por la vida ha sido interrogante eterna de la filosofía. ¿Qué es la vida? ¿Por qué vivimos? Pedro Calderón de la Barca respondió en versos a esta cuestión. "La vida -dijo- es un frenesí; es una ilusión, una sombra. Es una ficción. Toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son". Otro español -Jorge Manrique-, dio continuidad a esta expresión de Calderón de la Barca, cuando nos recitó que: "Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar, que es el morir". Porque la vida -expresó Ramón de Campoamor- es representación directa de lo que somos y de lo que queramos ser: "La vida es dulce o amarga; es corta o es larga. ¿Qué importa cómo sea? Quien la goza la halla corta; quien la sufre, la halla larga". Muchos siglos atrás Buda, ya anciano, maestro y visionario, persistió en encontrarle musicalidad a la vida, y comentó que "toda persona sabia es aquélla que, dondequiera que fuese y dondequiera que estuviese, sepa escuchar la música que sale de la vida, porque la vida es música".

Enamorarnos de la belleza

Cualquiera sea la condición en que nos encontremos, muchas veces no nos es dado escoger entre las lágrimas y las risas, porque sólo nos toca elegir entre las lágrimas; así, nuestro reto más difícil es que sepamos decidirnos por las más hermosas (lágrimas). Los sentimientos más nobles y más hermosos casi siempre son húmedos; están mojados por alguna lágrima. El mundo, además, representa la belleza a través de la rosa. Sus cualidades son tan evidentes, que hasta en un niño llama la atención la humildad de una rosa: La rosa existe sin preguntar; florece porque nació para florecer y alegrar nuestros espíritus. No piensa en sí misma; no nos pregunta por qué no la miramos. Y cuando una flor está marchita, existe en ella el sentido de la dignidad; de no ser residuo de una cosa, sino el recuerdo de una rosa. En palabras de Auguste Rodin, decimos que "nada es tan bello como las ruinas sublimes de toda cosa bella".

¡Son palabras para meditar en domingo!

1 comentario:

LILIAN FLORES dijo...

PALABRAS PARA MEDITAR EN DOMINGO, EXTRAORDINARIA SELECCIÓN Y REFLEXIÓN QUE TOCA EL DÍA A DÍA DE CUALQUIER MORTAL.NO SE PUEDE OCULTAR EL MOVIMIENTO Y REACOMODO INTERNO AL TERMINAR LA LECTURA. GRACIAS...