Clásicos Gerenciales
Una manera diferente de hechizarnos... Parte I
Juan Carlos Caramés Paz / juancarloscaramespaz@gmail.com
Recientemente revisaba un libro de la Dra. Isabel, y me llamó la atención la facilidad con que, ella, presentaba una manera de disminuir los pensamientos tóxicos que hechizan nuestras vidas. Combinado con algunas de las mías. Ella decía...
¿Cómo podemos liberarnos y vivir una vida más feliz?
¿Cómo dejar atrás los dramas vividos y los que observamos a nuestro alrededor y así encontrar la felicidad?
¿Cómo liberarnos del sufrimiento del pasado, el temor hacia el futuro y las ansiedades de la vida cotidiana?
¿Recuerdas algunos momentos de tu pasado en que estabas abrumado por situaciones económicas difíciles, o por la depresión o por otras circunstancias, y estos recuerdos te hacen frenar tu deseo de progresar profesionalmente o de comenzar una nueva relación?
Como seres humanos, nos sentimos atraídos hacia dos direcciones a la vez. Por un lado está el deseo de felicidad y de éxito que nos estimula a avanzar, y por el otro lado nos reprimen los sentimientos y pensamientos negativos del pasado. Es como manejar un auto con un pie en el acelerador y el otro en el freno.
Lo que necesitamos es abrir los ojos para ver que lo que nos impide vivir a plena capacidad son las preocupaciones y las dudas, obstáculos encerrados en nuestro subconsciente. Estos sentimientos actúan como un imán que atrae la energía negativa que se encuentra en nuestro alrededor para entonces proyectarla hacia nuestro interior. Hay veces en que nos creamos una nueva visión para nuestras vidas, de algo que deseamos, pero después, como ladrones en la noche, se interponen nuestras inseguridades, esas dudas que nos dan mensajes confusos del pasado y nos dictan lo que no podemos hacer.
Los tres enemigos principales de la felicidad son el estrés, el temor y la ansiedad. Comúnmente, estos obstáculos se nos presentan en la forma de preocupaciones y dudas. Si estamos en un balcón y le tenemos temor a las alturas, el miedo que sentimos se presentará como una preocupación de que algo nos va a suceder. Si estamos ansiosos en el trabajo, lo que surge es un sinnúmero de preocupaciones: "A mi jefe no le gusta mi trabajo", "Me van a despedir si no termino este proyecto a tiempo". Si tenemos la creencia de que somos incapaces, dudamos de nosotros mismos constantemente. Nos preocupamos porque al hacerlo, estamos intentando controlar nuestras vidas. Pensamos que si estamos pensando en nuestros problemas, eso significa que estamos haciendo algo productivo; que estamos más cerca de encontrar una solución. Pero eso sólo es cierto si estamos pensando en nuestros problemas de forma positiva. Si al preocuparnos por nuestros problemas sólo nos enfocamos en lo mal que nos sentimos, ese tipo de preocupación es muy contraproductiva.
Lo esencial para tener todo lo que deseamos en la vida es aprender a soltar, a desprendernos y a liberarnos de las preocupaciones. Cuando aprendemos a liberarnos de esa basura emocional, empezamos a disfrutar del bienestar en todos los aspectos de nuestra vida.
Por todo ello es importante aprender a liberarte de tu voz interior negativa. El lenguaje que utilizamos para describir nuestras preocupaciones y dudas tiene un efecto inmenso en nuestros sentimientos y creencias. Las palabras tienen el poder de aliviar o agravar nuestra situación. Tenemos que darnos cuenta de que lo que nos decimos a nosotros mismos se convierte en un hechizo.
Si pensamos en el poder de nuestras palabras y las vemos como una oración, recibimos lo que pedimos. Si crees que nunca serás feliz, mejor es que no lo digas verbalmente o en voz alta porque es como si lo rezaras. Aun si no lo verbalizas pero lo sigues pensando, eso también te hace mucho daño, ese diálogo interno negativo forma parte de un hechizo.
Cuando padecemos de ansiedad y preocupaciones, nos convencemos con nuestras palabras que todo en nuestra vida es difícil. Convertimos un problema específico que debe tener una solución en una preocupación, un hechizo, que llega a dominar nuestras vidas. La solución es desprendernos de los hechizos, de esa voz interior negativa, con un plan de acción, que te ayude a bajar tu nivel de estrés y disminuir tus preocupaciones usando el poder de las palabras. Veamos, entonces, qué hacer...
Primer paso: Vive el presente y deja de esperar lo peor.
Cuando nos preocupamos, a veces empezamos a mirar al futuro a través de un filtro de realidad muy negativo. Pensemos en el siguiente ejemplo: María tiene una reunión en el trabajo mañana en la cual va a necesitar hacer una presentación. Ella empieza a sentirse ansiosa porque no le gusta hablar en público y teme que no le va a ir bien en la reunión. Si la reunión es un fracaso, piensa que la podrán despedir del trabajo, ¿y después qué va a hacer? No va a tener dinero para pagar las cuentas y nadie va a querer estar con ella.
¿Ves lo que pasa? Ella se precipitó en sacar conclusiones, ¡conclusiones falsas! Tomó una preocupación del presente y la convirtió en una catástrofe del futuro. Lo único que está pasando ahora es que está ansiosa por la presentación, pero sus preocupaciones la llevaron a saltar a varias conclusiones, cada una peor que la anterior. En lugar de disminuir su ansiedad, sólo logró aumentarla.
Hay que vivir, de una vez, el presente inmediato. Si vives siempre en el futuro, preocupándote por eventos negativos que ni han pasado y quizás jamás van a pasar, te quedas agotado emocionalmente.
Vivir en el ahora nos hace más felices y menos vulnerables a la ansiedad. No puedes controlar lo que te pasó "YA" en el pasado, o lo que te va a pasar en el futuro. Si tienes una preocupación ahora mismo, en vez de proyectar todos tus miedos hacia un futuro catastrófico, tienes que simplemente decir: "Bueno, me tengo que enfocar en lo que tengo que hacer ahora, en este momento. Yo no voy a pensar en las otras diez tareas que tengo que hacer o en las consecuencias de mis problemas. Me tengo que concentrar en esto". Piensa que si te pones a pensar demasiado en el futuro, te da una parálisis que entonces sí puede afectar lo que estás haciendo en el presente, y consecuentemente tu futuro sí se afectará, todo porque no pudiste dejar de preocuparte.
En mi próximo Clásico Gerencial encontrarás los siguientes pasos, para hechizarte de una mejor manera en la vida...
Recientemente revisaba un libro de la Dra. Isabel, y me llamó la atención la facilidad con que, ella, presentaba una manera de disminuir los pensamientos tóxicos que hechizan nuestras vidas. Combinado con algunas de las mías. Ella decía...
¿Cómo podemos liberarnos y vivir una vida más feliz?
¿Cómo dejar atrás los dramas vividos y los que observamos a nuestro alrededor y así encontrar la felicidad?
¿Cómo liberarnos del sufrimiento del pasado, el temor hacia el futuro y las ansiedades de la vida cotidiana?
¿Recuerdas algunos momentos de tu pasado en que estabas abrumado por situaciones económicas difíciles, o por la depresión o por otras circunstancias, y estos recuerdos te hacen frenar tu deseo de progresar profesionalmente o de comenzar una nueva relación?
Como seres humanos, nos sentimos atraídos hacia dos direcciones a la vez. Por un lado está el deseo de felicidad y de éxito que nos estimula a avanzar, y por el otro lado nos reprimen los sentimientos y pensamientos negativos del pasado. Es como manejar un auto con un pie en el acelerador y el otro en el freno.
Lo que necesitamos es abrir los ojos para ver que lo que nos impide vivir a plena capacidad son las preocupaciones y las dudas, obstáculos encerrados en nuestro subconsciente. Estos sentimientos actúan como un imán que atrae la energía negativa que se encuentra en nuestro alrededor para entonces proyectarla hacia nuestro interior. Hay veces en que nos creamos una nueva visión para nuestras vidas, de algo que deseamos, pero después, como ladrones en la noche, se interponen nuestras inseguridades, esas dudas que nos dan mensajes confusos del pasado y nos dictan lo que no podemos hacer.
Los tres enemigos principales de la felicidad son el estrés, el temor y la ansiedad. Comúnmente, estos obstáculos se nos presentan en la forma de preocupaciones y dudas. Si estamos en un balcón y le tenemos temor a las alturas, el miedo que sentimos se presentará como una preocupación de que algo nos va a suceder. Si estamos ansiosos en el trabajo, lo que surge es un sinnúmero de preocupaciones: "A mi jefe no le gusta mi trabajo", "Me van a despedir si no termino este proyecto a tiempo". Si tenemos la creencia de que somos incapaces, dudamos de nosotros mismos constantemente. Nos preocupamos porque al hacerlo, estamos intentando controlar nuestras vidas. Pensamos que si estamos pensando en nuestros problemas, eso significa que estamos haciendo algo productivo; que estamos más cerca de encontrar una solución. Pero eso sólo es cierto si estamos pensando en nuestros problemas de forma positiva. Si al preocuparnos por nuestros problemas sólo nos enfocamos en lo mal que nos sentimos, ese tipo de preocupación es muy contraproductiva.
Lo esencial para tener todo lo que deseamos en la vida es aprender a soltar, a desprendernos y a liberarnos de las preocupaciones. Cuando aprendemos a liberarnos de esa basura emocional, empezamos a disfrutar del bienestar en todos los aspectos de nuestra vida.
Por todo ello es importante aprender a liberarte de tu voz interior negativa. El lenguaje que utilizamos para describir nuestras preocupaciones y dudas tiene un efecto inmenso en nuestros sentimientos y creencias. Las palabras tienen el poder de aliviar o agravar nuestra situación. Tenemos que darnos cuenta de que lo que nos decimos a nosotros mismos se convierte en un hechizo.
Si pensamos en el poder de nuestras palabras y las vemos como una oración, recibimos lo que pedimos. Si crees que nunca serás feliz, mejor es que no lo digas verbalmente o en voz alta porque es como si lo rezaras. Aun si no lo verbalizas pero lo sigues pensando, eso también te hace mucho daño, ese diálogo interno negativo forma parte de un hechizo.
Cuando padecemos de ansiedad y preocupaciones, nos convencemos con nuestras palabras que todo en nuestra vida es difícil. Convertimos un problema específico que debe tener una solución en una preocupación, un hechizo, que llega a dominar nuestras vidas. La solución es desprendernos de los hechizos, de esa voz interior negativa, con un plan de acción, que te ayude a bajar tu nivel de estrés y disminuir tus preocupaciones usando el poder de las palabras. Veamos, entonces, qué hacer...
Primer paso: Vive el presente y deja de esperar lo peor.
Cuando nos preocupamos, a veces empezamos a mirar al futuro a través de un filtro de realidad muy negativo. Pensemos en el siguiente ejemplo: María tiene una reunión en el trabajo mañana en la cual va a necesitar hacer una presentación. Ella empieza a sentirse ansiosa porque no le gusta hablar en público y teme que no le va a ir bien en la reunión. Si la reunión es un fracaso, piensa que la podrán despedir del trabajo, ¿y después qué va a hacer? No va a tener dinero para pagar las cuentas y nadie va a querer estar con ella.
¿Ves lo que pasa? Ella se precipitó en sacar conclusiones, ¡conclusiones falsas! Tomó una preocupación del presente y la convirtió en una catástrofe del futuro. Lo único que está pasando ahora es que está ansiosa por la presentación, pero sus preocupaciones la llevaron a saltar a varias conclusiones, cada una peor que la anterior. En lugar de disminuir su ansiedad, sólo logró aumentarla.
Hay que vivir, de una vez, el presente inmediato. Si vives siempre en el futuro, preocupándote por eventos negativos que ni han pasado y quizás jamás van a pasar, te quedas agotado emocionalmente.
Vivir en el ahora nos hace más felices y menos vulnerables a la ansiedad. No puedes controlar lo que te pasó "YA" en el pasado, o lo que te va a pasar en el futuro. Si tienes una preocupación ahora mismo, en vez de proyectar todos tus miedos hacia un futuro catastrófico, tienes que simplemente decir: "Bueno, me tengo que enfocar en lo que tengo que hacer ahora, en este momento. Yo no voy a pensar en las otras diez tareas que tengo que hacer o en las consecuencias de mis problemas. Me tengo que concentrar en esto". Piensa que si te pones a pensar demasiado en el futuro, te da una parálisis que entonces sí puede afectar lo que estás haciendo en el presente, y consecuentemente tu futuro sí se afectará, todo porque no pudiste dejar de preocuparte.
En mi próximo Clásico Gerencial encontrarás los siguientes pasos, para hechizarte de una mejor manera en la vida...

No hay comentarios:
Publicar un comentario