domingo, 5 de junio de 2011

Una manera diferente de hechizarnos... Parte II

Clásicos Gerenciales
Una manera diferente de hechizarnos... Parte II
Juan Carlos Caramés Paz / juancarloscaramespaz@gmail.com

La semana pasaba inicié el camino de una fórmula de hechizo, para que nuestras palabras se parezcan al mundo interior que deseas. Hoy continúo con ella.

Primer paso fue "Vive en el presente y deja de esperar lo peor". Veamos, entonces los siguientes pasos.

Segundo paso: Examina las probabilidades con preguntas concretas.

Muchas veces, las preocupaciones no se basan en un hecho concreto. Existe una diferencia entre cómo son las cosas y cómo las vemos. Para acercarnos más a la realidad, tenemos que analizar nuestras preocupaciones y calcular si lo que tenemos puede ocurrir de verdad.

Imaginemos un ejemplo. A Carlitos lo invitaron al parque acuático, pero su papá le tiene temor al agua. Ese temor se manifiesta como una preocupación de que su hijo va a tener un accidente. En este momento es cuando su papá debe aplicar un mejor hechizo a sus pensamientos. Él debe hacerse una serie de preguntas concretas.

En vez de hacerse las preguntas que normalmente se haría, ahora se hará unas preguntas para ver, mejor, cuál es la probabilidad de que, realmente, suceda un accidente:

¿Cuál es la probabilidad de que van a haber otros adultos responsables en el parque acuático?

Respuesta: 95%

¿Cuál es la probabilidad de que habrá un salvavidas vigilando, además, de anfitriones guías del parque? Respuesta: 100%

Ahora que podemos examinar la probabilidad de que alguien estará vigilando a los niños, vemos que el peligro que papá percibió no se basaba en la realidad.

Veamos otro ejemplo. Si Pedro no quiere salir a la calle porque le preocupa que un carro lo atropelle, tiene que preguntarse: ¿Cuál es la probabilidad de que me vaya a atropellar un auto? Digamos que él cree que la probabilidad es muy alta, como el 80%. Ahora debe hacerse algunas preguntas para de verdad saber cuál es la probabilidad:

¿Cuál es la probabilidad de que voy a mirar a ambos lados de la calle antes de cruzarla? Respuesta: 90%.

¿Cuántas veces he cruzado la calle sin problema alguno? Respuesta: 100%.

¿Cuál es la probabilidad de que estén funcionando correctamente los semáforos? Respuesta: 93%.

Ahora, ¿Cuál es la nueva realidad de la preocupación de Pedro? ¿Todavía se justifica su miedo por ser atropellado? Creo que ahora a Pedro estará más tranquilo para salir a la calle. Hechízate con las preguntas correctas en la vida.

Tercer paso: Analiza tus predicciones: ¿Ocurrió la catástrofe que esperabas?

Más del noventa por ciento de las veces, nunca ocurre lo peor. Más del ochenta por ciento de las veces, nunca ocurre lo malo que pasaría.

Si sólo promediamos lo anterior descrito, podemos concluir que el ochenta y cinco por ciento de nuestras predicciones NEGATIVAS resultan ser falsas. A veces no le prestes atención a ciertos pensamientos que te hechizan, no dejándote ser lo que realmente deseas ser.

Cuarto paso: Disminuye las dudas y piensa en opciones variables.

Uno de los obstáculos más grandes a la felicidad es la duda: "¿Y si…?". Ese es el centro del problema para todas las personas que padecen de ansiedad o de indecisión. Cuando la gente sumamente dudosa tiene que hacer algo, en su mente surge un sinfín de pensamientos negativos:

"¿Y si lo rompo?"..." ¿Y si tengo un accidente?"...

"¿Y si me llama mi pareja y no estoy y se enfada?"... "¿Y si me despiden?"...

Para acabar con este problema, lo más recomendable es evaluar, analizar y deshacerse de esa tendencia a preguntarte "¿Y si...?", dándole respuesta sincera y realista a tu propia pregunta.

"¿Y si llueve?", pues nada, te llevas un paraguas. Si te vas a mojar, pues te mojas. Llueva o no llueva, no dejes que nada arruine tus planes. En otras palabras, si ocurre algo en contra de tus planes, ¿qué pasará? ¿Te vas a morir? No. ¿Vas a sufrir mucho? No.

Quinto paso: Obsérvate desde lejos y determina: ¿Cuál es mi realidad?

Cuando nos preocupamos, quedamos atrapados por esas ansiedades y nos sentimos ahogados por nuestros problemas, nuestros propios hechizos. A veces así es muy difícil solucionar nuestros problemas desde cerca; necesitamos distanciarnos de nuestra situación para poder mejorar nuestra vida. Al distanciarnos, podemos de verdad ver cuán grave es nuestro problema. Podemos ver en qué enfocamos nuestra atención, cómo pensamos, qué fuerza tienen nuestras palabras, por qué adoptamos ciertos comportamientos y cómo nuestras creencias y nuestros sentimientos influyen en nuestras vidas. Lo importante es ver la diferencia entre lo que nosotros percibimos como nuestra realidad y la realidad actual.

Empecemos por explorar nuestros pensamientos y comportamientos. Observar estos aspectos nos da control, es el punto para reconocer nuestros hechizos y, también, una manera de desconectarlos de los sentimientos, porque los sentimientos son los que nos congelan. Recuerda, son las emociones y los pensamientos que mantienen vivas las creencias y los hechizos en tu mente.

De vez en cuando pregúntate: ¿Cuál es mi realidad? Practica alguna forma que permita ver tu vida a través de ojos ajenos. A veces somos demasiado severos con nosotros mismos, y necesitamos tomar prestado los ojos de alguien que nos quiere para aprender a querernos a nosotros mismos.

Lee este artículo varias veces, para que la profundidad de sus palabras te ayuden a dar un mejor hechizo a tu vida.

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