domingo, 8 de julio de 2012

Clásicos Gerenciales
Invierte en aprecio
Por: Juan Carlos Caramés Paz

¿Se siente usted apreciado por las personas con quienes trabajas?
Sí, es así, entonces probablemente le guste ir a trabajar cada día. Sin embargo, si no se siente apreciado, en ese caso puede que su trabajo sea solamente una forma de lograr que siempre haya comida sobre la mesa.
Todos nosotros esperamos que nos paguen por el trabajo que hacemos, a menos que hagamos trabajo voluntario. A la mayoría de los empleados que reciben salario le gustaría ganar más. Pero el principal factor de la satisfacción laboral no es la remuneración, sino el hecho de que la persona se sienta (o no) apreciada y valorada por el trabajo que hace.
De acuerdo con investigaciones, en más de cuatro continentes, el 64% de la gente que renuncia a su empleo lo hace porque no se siente apreciado. Esta estadística aplica a empleados de cualquier jerarquía, desde los directores ejecutivos hasta el personal de base operativa.
Hay algo en lo profundo de la psicología del ser humano que clama aprecio. Cuando esa necesidad se encuentra insatisfecha, disminuye la satisfacción laboral.
Una expresión que escucho en todas las empresas que visito, se parece a la siguiente: “No me iría si tan sólo supiera que ellos valoran el trabajo que hago. Al principio estaba muy entusiasmado, ante la oportunidad de crecimiento personal y profesional, que me daba mi puesto de trabajo. Sin embargo, ya me siento decepcionado”.
También escucho con más frecuencia todavía: “No se trata del dinero. Sucede que, haga lo que haga, sin importar cuánto trabaje o lo que logre, nunca oigo nada positivo. Si cometo un error, me lo dicen inmediatamente, pero si hago bien mi trabajo, solamente hay silencio”.
Otra que también he registrado, tiene que ver con: “Si el señor Pérez levantara un dedo para ayudarme con alguna tarea, me caería redonda y moriría de un paro cardíaco”.
Los tres relatos, recién descritos, solo muestran el efecto que causa sentir aprecio. Estos relatos se repiten una y otra vez, miles de veces, en diversos contextos laborales.
¿Por qué es tan fundamental sentirse apreciado en el contexto laboral?
Primero, porque para muchos pasamos más tiempo allí, que en otro lugar. Esa escala de tiempo, es clave en materia motivacional.
Segundo, porque cada uno de nosotros quiere saber que lo que hace tienen importancia. Si nadie nota el compromiso de una persona en hacer bien el trabajo, la motivación tiende a disminuir con el tiempo.  Stephen Covey, lo decía muy claro en su famoso libro “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva”: “Aparte de la supervivencia física, la mayor necesidad del ser humano es la supervivencia psicológica; el hecho de que lo comprendan, la afirmen, lo valoren, lo aprecien”.
Cuando las relaciones no se cultivan mediante el aprecio, los resultados son predecibles.
- Los miembros del equipo experimentarán una sensación de aislamiento de los demás y del objetivo de la organización.
- Los trabajadores tendrán la tendencia a desanimarse y pensarán: Siempre hay algo más que hacer, y nadie aprecia lo que hago.
-  A menudo los empleados comienzan a quejarse de su trabajo, sus colegas y su supervisor.
- Finalmente, los miembros del equipo laboral consideran la idea de dejar la organización y buscan otro empleo.
Expresar aprecio a los empleados y colegas parece bastante fácil y simple. En algunos aspectos lo es. Sin embargo, también sabemos que para que la expresión de aprecio sea eficaz en alentar a la otra persona, deben considerarse dos factores a considerar.
En primer lugar, para que el reconocimiento y el aprecio sean eficaces, deben individualizarse y expresarse personalmente. Intentar llevar a cabo una campaña general en toda la compañía, puede ser contraproducente y hasta generar una reacción negativa. Las personas quieren que el aprecio sea genuino. El personal muestra escepticismo hacia los programas en los que a los supervisores se les da la instrucción de “expresarle aprecio a cada miembro del equipo laboral por lo menos una vez por semana”. Aunque todos queremos saber que nos valoran, deseamos que sea auténtico, no forzado.
En segundo lugar, para que el aprecio surta efecto, el receptor debe percibirlo como valioso. No es cualquier reconocimiento o valoración. El efecto debe dar en blanco la motivación de la persona, en el momento oportuno y por la razón adecuada. Elevar la moral, fortalecer la superación, potenciar las ganas, es la oportunidad valiosa que genera un acto de apreciar.
Ya para finalizar, conteste a las siguientes preguntas, para que en sus repuestas, reflexione sobre la manera y su efectividad de apreciar.
1.- En una escala de 0-10, ¿Cuán apreciado se siente por parte de su supervisor inmediato?
2.- En una escala de 0-10, ¿Cuán apreciado se siente por parte de sus compañeros de trabajo?
3.- Cuando se siente desalentado en el trabajo, ¿Qué acciones de otras personas lo alimentan?
4.- Cuando desea expresar aprecio a sus colegas, por lo general, ¿De qué manera lo hace?
5.- ¿Cuán bien cree usted y sus compañeros de trabajo saben expresarse su aprecio entre sí?
6.- Cuánto le interesa descubrir maneras eficaces de apoyar y alentar a las personas con quienes trabajas para poder crear un entorno laboral más positivo?
Y última, dado que se ha demostrado que la satisfacción laboral de los empleados afecta a la satisfacción del cliente, ¿Cuán importante cree que es descubrir el nivel de satisfacción laboral que sienten aquellos a quienes usted supervisa?
Las respuestas positivas o negativas, que usted de, definen la efectividad de aprecio, y las consecuencias en motivación que ellas atraen a la cultura de efectividad laboral, en términos de productividad y estilo de tratar a los clientes. Cuando los empleados afirman tener mayores niveles de satisfacción en su trabajo, esto se asocia a una calificación más positiva en atención al cliente.
Si mejora la calidad de expresar su aprecio hacia los demás, pronto las consecuencias positivas se verán. Fuente: Adaptación propia, de ideas de Gary Chapman.
@juanccarames
juancarloscaramespaz@gmail.com

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