Parecia que para aquellos espectros asemejados a los humanos, los canelones se habían quedado servidos. Aún aquella trastada del destino, años antes de encontrarse con el hombre, marcaba la vida de los miembros de hermandades religiosas. Como Pedro en el Sanedrín, como Judas ante las monedas de plata... asi actuan y actuarán los masculla rezos entre insultos y maldiciones contra todo aquello que no piense igual que ellos.
Habian sido predestinados por algún Lucifer afeminado para por pura carambola poder atacar gratuitamente, sin costo político alguno, al hombre. Y esto él lo sabía. Confiado en que la frustración, el complejo de inferioridad y quizás cuantas apetencias mas, jamás el hombre pensó en descalificar a quienes alguna vez fueron sus amigos.
Allí en el reflejo que le daba el vidrio de la ventana se mojaba la vida en recordar cómo habia sido él capaz de incorporar a su negocio al sa - cerdote, (separada la sílaba) para que en tiempo record lo sacaran del templo que él había construido. Tambien estaba la sorere, suerte de Sorciere hombruna, quien desde luego en sus recóndito sueños, se solazaba en revolcarse con algún sacramental semental, en virtud de que los simples mortales, en casi 60 años no fueron capaces de cometer semejante acto herejético. Quizas un edipiano sabor le recorria las venas sin saberlo. De allí su mirada basilisca.
Y que de recuerdos. Razón tiene de sobra quien escribe: La vida.... TU amigo ahora es tu enemigo.... O sea. Todo o nada. Un objetivo macabro se habría logrado sin proponérselo. Y vaya desmedida venganza. Desde donde les espera su destino bañado en azufre, hasta lo que les quede de vida, esperarán otra oportunidad estelar como esa.
Y alla en el fondo de la taza, como un ritual oriental, el hombre sólo buscaba un elixir mágico que le diera la oportunidad de ser oido, por quien debia haber oido y no oyó. No existe ese elixir. No hay magias de Merlines de este siglo que pueda contrarrestar tanto veneno.Habría que ser un Rasputín moderno para beber esa cicuta y poder contarlo. El hombre entendió que iba camino al Gólgota, que era su mañana del Huerto de los Olivos y que para él no había ni siquiera el cáliz angelical para mitigar semejante almuerzo de vidrio molido.
Esta historia continuara
Allí en el reflejo que le daba el vidrio de la ventana se mojaba la vida en recordar cómo habia sido él capaz de incorporar a su negocio al sa - cerdote, (separada la sílaba) para que en tiempo record lo sacaran del templo que él había construido. Tambien estaba la sorere, suerte de Sorciere hombruna, quien desde luego en sus recóndito sueños, se solazaba en revolcarse con algún sacramental semental, en virtud de que los simples mortales, en casi 60 años no fueron capaces de cometer semejante acto herejético. Quizas un edipiano sabor le recorria las venas sin saberlo. De allí su mirada basilisca.
Y que de recuerdos. Razón tiene de sobra quien escribe: La vida.... TU amigo ahora es tu enemigo.... O sea. Todo o nada. Un objetivo macabro se habría logrado sin proponérselo. Y vaya desmedida venganza. Desde donde les espera su destino bañado en azufre, hasta lo que les quede de vida, esperarán otra oportunidad estelar como esa.
Y alla en el fondo de la taza, como un ritual oriental, el hombre sólo buscaba un elixir mágico que le diera la oportunidad de ser oido, por quien debia haber oido y no oyó. No existe ese elixir. No hay magias de Merlines de este siglo que pueda contrarrestar tanto veneno.Habría que ser un Rasputín moderno para beber esa cicuta y poder contarlo. El hombre entendió que iba camino al Gólgota, que era su mañana del Huerto de los Olivos y que para él no había ni siquiera el cáliz angelical para mitigar semejante almuerzo de vidrio molido.
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