domingo, 9 de enero de 2011

Desideratum. Pandemonium y Utopia


Era una tarde hermosa, preludio a una noche maravillosa, alli frente una humeante taza de café y con el humo del cigarrillo por testigo, el hombre pensaba y meditaba. Su vida habia cambiado bruscamente sin que hubiese un motivo real para ello. Pero... habia cambiado todo para él.



En sus ojos se leia claramente el infierno vivido en sus entrañas. Alli sin que el mundo girase un solo grado sólo miraba y callaba. Alli convergían sus sentimientos. sus realidades y sus miserias, pero cada segundo estaba mas conciente de que era sólo un hombre. Que no era dios, sino a imagen y semejanza de Dios.

Que paradoja, tanto amor y tanta tristeza juntos en un alma. De que valieron tantos esfuerzos, lágrimas y sinsabores y en los ceñudos ojos del hombre pasaban los recuerdos como sombras, como viajeros que van el posta....

Alli se estampaban los recuerdos con sabor a almendras con chocolate. Desde el lejano alfeñique hacia la vieja Ana (su madre) hasta los variados sabores de la comida cara en retuarants de "lujo". Desde el olor de la guayaba, hasta la suave fragancia insuperable e inolvidable de la mujer amada. Ah y sin decir que el olor natural de esa mujer es un bálsamo infinito para el hombre.

El ruido del martillo en aquel lejano taller al lado de la primitiva fábrica de chimó en su pueblo natal, hasta la delicada cadencia de su mp4 repleto de su música.

Era un sincretismo de emociones. Amor supremo, rabia infinita, odio a raudales. Sentirse traicionado por si mismo y por enemigos tradicionales. De poco valían sus innegables dotes de estratega y de ajedrecista de cierto nivel. Si, lo habian destruido. Sus enemigos tradicionales habían encontrado por donde atacarlo de manera inclemente para someterlo al escarnio y a la vindicta pública. Y que decir del escarnio.

Se sabía pecador, se sabía hombre que se equivocaba siete veces al dia, ya que según la tradición católica los santos mas sacramentales, pecaban siete veces al dia. Por un momento el hombre intento calcular cuantas veces al dia pecaria un humano mortal normal. Han de haber sido varias veces en un dia.

Allí lo soprendió la sensacion amarga en la boca. Allí sintió el dolor agudo en el alma. Para el hombre era fácil combatir frontalmente. Pocas personas se atrevían a confrontarlo de manera directa. Sabían sus dotes de luchador frontal, que no se va por las ramas. Que caza la pelea aún en desigualdad de condiciones.

Pero el hombre mascullaba entre su rabia y su decepción la sorpresa - aprendizaje que le daba la vida. Desde el más recóndito confesionario, prostituído por la conducta inmoral de aquellos cureros de oficio, había nacido un ataque certero y artero. Desde las jaculatorias más exorcisantes, le infringían un ataque inesperado sacrílego y deplorable en aquellos cristianos, herederos directos de los asesinos medievales que bendecían las tropas antes de salir a matar gente en las Guerras Santas. Hijos putativos de la Dinastía Borggia, y sus veleidades narradas por Sade.

De esas cloacas monacales propias de adeptos al fanatismo religioso, característicos de gente que como escribió Alí, "también reza el piloto cuando monta en el avión, para ir a bombardear a los niños del Viet Nam" Así aquellos prohombres (incluidos mujeres en el lote) lavaban sus miserias bebiendo el frio plato de una venganza cocinada hacía años cuando pareció insuficiente todo lo que le hicieron a ese hombre y que evidentemente era sólo el comienzo de una Guerra Santa, en contra de todo lo que ese hombre significa.

Esta historia continuará.....



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